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Héctor Estrada

La Secretaría del Trabajo en Chiapas, un barco sin rumbo

Además de las cifras oficiales que denotan el cuestionable trabajo realizado por Manuel Sobrino Durán al frente de la Secretaría del Trabajo en Chiapas, durante la última semana el político priista se ha convertido en foco de la crítica pública debido a la descarada forma en que promocionó su imagen mediante un evento organizado por la dependencia bajo su responsabilidad.

La “Feria del Empleo para Jóvenes 2015” fue el pretexto perfecto para que el funcionario estatal tapizara la ciudad con publicidad donde fue justamente la feria y la Secretaría del Trabajo lo que menos se publicitó.

A modo de propaganda electoral, el nombre e imagen de Sobrino Durán acaparó la publicidad de la secretaría estatal, obviamente pagada con presupuesto gubernamental, violentando descaradamente las leyes electorales en materia de propaganda anticipada y uso irregular de los recursos públicos.

Al secretario del trabajo, quien –dicen- ya no es del total agrado del mandatario estatal, se le olvida que existen verdaderos temas pendientes que deben ser atendidos con premura. Asuntos que necesitan de más trabajo intelectual y de gestión que estar dedicado en cuerpo y alma a ejercicios de narcicismo propagandístico.

Para acotar prioridades sólo basta recordarle a Manuel Sobrino que durante el mes de enero el Instituto Mexicano del Seguro Social registró un desplome de tres mil 810 plazas laborales que, simplemente, fueron dadas de baja ante dicho organismo federal en la entidad chiapaneca.

Además de los datos publicados recientemente por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) que señalan que más del 78 por ciento de la población económicamente activa de Chiapas se encuentra dentro del sector informal. Sin olvidar que durante el mes de enero la desocupación laboral en el estado apenas registró una disminución de 0.12 por ciento.

Esos son los asuntos que deberían importarle al secretario del trabajo en Chiapas. Menesteres en los que se debería ocupar sin aplazamientos para responder a una entidad que requiere de estrategias efectivas en la generación de empleos y la regulación del trabajo informal.

Pero, honestamente qué se podría esperar si rememoramos su polémico nombramiento. Se trata de un personaje que previo a su designación fue acusado de evadir el pago de impuestos al IMSS y el Infonavit mediante empresas de outsourcing como ICBG (International Consulting and Business Group).

Y es que, en mayo de 2010, la Procuraduría General de la República (PGR) ejecutó actos de fiscalización simultánea en cinco ciudades del país contra de los despachos de asesoría ICBG e Inteligencia en Dirección de Negocios (IDN), luego de detectar que ambas empresas asesoran a sus clientes para incurrir en conductas de evasión fiscal.

Todo ello, aunado de que el Sistema de Administración Tributaria (SAT) documentó que la empresa vinculada con Sobrino Durán viola flagrantemente la normatividad vigente en materia laboral y fiscal, además de múltiples señalamientos sobre presunto lavado de dinero.

Por esas y otras razones no debería sorprender que hoy la Secretaría del Trabajo no tenga rumbo claro y, mucho menos, resultados satisfactorios. Esta es la triste realidad de un rubro tan importante para la ciudadanía, donde la necesidad de nuevas y mejores fuentes de empleo es un reclamo casi permanente.