Día Mundial del Colesterol

El colesterol no solo pone en riesgo al corazón: también puede comprometer la salud del cerebro 

  • Aunque suele asociarse con enfermedades del corazón, el colesterol malo elevado también es un factor de riesgo modificable para el infarto cerebral isquémico. 
  • Al no presentar síntomas, el colesterol elevado puede pasar inadvertido durante años, mientras favorece progresivamente el daño en las arterias. 

Ciudad de México, 18 de septiembre de 2026. Cuando se habla de colesterol alto, es común pensar inmediatamente en sus consecuencias para el corazón. Sin embargo, sus efectos pueden ir más allá. El colesterol malo (LDL) elevado incrementa la acumulación de placa en las arterias y, cuando este proceso compromete aquellas que llevan sangre al cerebro, puede aumentar el riesgo de un infarto cerebral isquémico. 

Esta relación cobra especial relevancia porque el colesterol elevado generalmente no presenta síntomas y puede permanecer sin ser detectado durante años. De acuerdo con la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut 2022), en México se estima que casi el 50% de las personas que viven con colesterol elevado no lo saben.i  

El impacto de las enfermedades cerebrovasculares en México hace especialmente importante hablar de prevención. El infarto cerebral representa la primera causa de discapacidad en adultos mayores y la segunda causa de muerte a nivel nacional.ii A esto se suma que cerca del 60% de la población adulta en México presenta niveles elevados de colesterol LDL, lo que hace que se vaya acumulando grasa en las arterias que llevan sangre y oxígeno al cerebro.iii Si el flujo sanguíneo hacia el cerebro se interrumpe, las neuronas comienzan a morir en cuestión de minutos. 

“El verdadero peligro del colesterol elevado es que generalmente no presenta síntomas. Muchas personas pueden vivir durante años sin saber que sus niveles están fuera de rango, mientras aumenta su riesgo cardiovascular. Conocer estos niveles mediante un estudio de sangre permite identificar un factor de riesgo sobre el que podemos actuar antes de que ocurra un evento que cambie la vida, como un infarto cerebral”, señaló el Dr. Daniel Sánchez Arreola, miembro de la mesa directiva de la Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencias. 

El colesterol elevado, sin embargo, es solo uno de los factores que pueden aumentar el riesgo de un infarto cerebral. En México, con frecuencia coexiste con otros factores de riesgo cardio renal metabólico, como el sobrepeso y la obesidad, que afecta a más del 75% de los adultos, así como la hipertensión y diabetes tipo 2. iv La presencia simultánea de varios de estos factores incrementa el riesgo cardiovascular y hace especialmente importante identificarlos y controlarlos de manera oportuna.v 

Pero prevenir un infarto cerebral es solo una parte de la conversación. Cuando un evento ya está ocurriendo, reconocer sus señales y buscar atención médica de inmediato puede ser determinante para reducir sus consecuencias.  

Para responder a esta problemática y reducir el tiempo entre la aparición de los síntomas y la atención médica, la SMME ha impulsado la Estrategia Camaleón, una campaña de concientización diseñada para que cualquier persona pueda identificar de forma rápida y sencilla las señales de un infarto cerebral mediante el acrónimo CAMALEÓNCA de CAra colgada, MA de MAno pesada, LE de LEngua trabada y ÓN de ponerse en acción y llamar al 911 o acudir de inmediato al hospital. 

Ante la presencia de cualquiera de estos signos, la indicación es buscar atención médica de emergencia inmediatamente, pues en un infarto cerebral el tiempo es determinante: cuanto más rápido se restablezca el flujo sanguíneo, mayores pueden ser las posibilidades de reducir el daño cerebral y sus secuelas. 

En el marco del Día Mundial del Colesterol, la SMME hace un llamado a ampliar la manera en que entendemos este factor de riesgo: cuidar el colesterol no es únicamente cuidar el corazón, también forma parte del cuidado de nuestra salud cerebral. Conocer y controlar los factores de riesgo cardiovascular y, al mismo tiempo, saber reconocer las señales de un infarto cerebral, son dos acciones que pueden ayudar a reducir el riesgo y sus posibles consecuencias, así como a actuar oportunamente cuando cada minuto cuenta. 

 

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