Seguridad pública: cómo convertir más de $72 mil millones en mayor capacidad operativa 

* Más de $72 mil millones de pesos se destinan en 2026 a seguridad pública en México. (SHCP)

Ciudad de México, 17 de septiembre de 2026. Más de 72 mil millones de pesos están destinados este año a funciones y fondos vinculados con seguridad pública en México. Con el ejercicio del presupuesto 2026 en marcha y el inicio de la discusión fiscal para 2027, el reto para los gobiernos es medir cuánto de esa inversión se convierte en capacidad operativa: tiempos de respuesta, coordinación institucional, recursos movilizados e infraestructura efectivamente utilizada.

En 2026, el Gobierno Federal destinó 62,296.1 millones de pesos a Asuntos de Orden Público y de Seguridad Interior, mientras que el Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública (FASP) cuenta con 9,951.1 millones de pesos para las entidades federativas, de acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). La cifra coloca sobre la mesa una pregunta de gestión pública: ¿cómo obtener más valor de herramientas, sistemas y recursos que ya forman parte de la operación?

“Cuando hablamos de eficiencia del gasto público, el objetivo es conseguir que cada recurso tenga una mayor capacidad de generar resultados. Si una institución ya cuenta con cámaras, sensores, sistemas de comunicación, geolocalización o plataformas de atención, el siguiente paso es lograr que esas capacidades trabajen juntas y puedan responder a una misma operación”, señala Mauricio Swain, CRO de Grupo Kabat y Kabat One.

Un caso reciente en América Latina nos permite aterrizar el planteamiento. El C5 de Ica, en Perú, integra en una sola operación a la Policía Nacional del Perú, Serenazgo, Ministerio Público, Bomberos, Salud y gestión de riesgos. El proyecto, reconocido con el primer lugar de los Premios ALAS 2026, articula 252 puntos de monitoreo inteligente, 591 lentes activos, comunicaciones de misión crítica, geolocalización y despacho sobre una misma infraestructura tecnológica.

Uno de los principales puntos de pérdida de eficiencia aparece cuando los procesos se fragmentan. Sistemas independientes pueden dejar información aislada, duplicar tareas o exigir pasos adicionales para consultar, validar y compartir datos entre instituciones que atienden el mismo incidente.

“La interoperabilidad permite conectar diferentes fuentes de información y facilitar que las instituciones trabajen sobre una misma operación. En seguridad pública, una emergencia puede requerir al mismo tiempo operadores, cámaras, unidades policiales, servicios médicos, sistemas de geolocalización y centros de comando”, comparte el directivo.

La capacidad de integrar estos elementos permite aprovechar mejor la infraestructura instalada y asignar los recursos disponibles según las necesidades de cada situación. También hace posible medir qué herramientas participan en la atención de un incidente y dónde existen cuellos de botella.

“Una cámara instalada, un sistema de radiocomunicación que ya utilizan los cuerpos policiales o una plataforma que concentra información adquieren mayor valor cuando se conectan con otras herramientas y forman parte de un proceso operativo completo”, explica Swain.

En Ica, por ejemplo, la infraestructura se apoya en una red de fibra óptica de aproximadamente 153 kilómetros y concentra información de videovigilancia, comunicaciones, lectura de placas, reportes y despacho. El valor del caso está en que los distintos componentes comparten una misma lógica operativa y pueden ser utilizados por varias instituciones ante una emergencia.

Esta visión también cambia la forma de evaluar una inversión tecnológica. Además del costo de adquisición, indicadores como tiempos de respuesta, incidentes atendidos, recursos movilizados, disponibilidad de infraestructura, coordinación entre corporaciones y trazabilidad de cada evento permiten observar si el gasto está generando capacidad pública medible.

Para los gobiernos, el debate presupuestal abre así una discusión más amplia sobre desempeño: conectar lo que ya existe, identificar duplicidades y medir la operación puede ayudar a elevar el valor de cada inversión antes de incorporar nuevas capas de tecnología.

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