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La Secretaría de Salud estima que en México existen entre ocho y diez millones de personas con algún grado de pérdida auditiva. A nivel internacional, la Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que la audición es fundamental para la comunicación, el desarrollo y mantenimiento de las capacidades cognitivas, la funcionalidad y la calidad de vida. Asimismo, advierte que las dificultades en el sistema auditivo pueden complicar la adaptación al entorno y favorecer el aislamiento social, con posibles repercusiones en el bienestar emocional.
Aunque existen alternativas de rehabilitación auditiva para distintos tipos de pérdida auditiva, todavía son pocas las personas que acceden a tecnologías auditivas implantables. Ampliar la detección oportuna también permitirá que más pacientes conozcan estas opciones de tratamiento y, al mismo tiempo, contribuirá al desarrollo de un sector en el que participan hospitales, especialistas, fabricantes, distribuidores y otros actores del sistema de salud.
La hipoacusia tiene diversos orígenes, entre ellos la exposición prolongada a niveles elevados de ruido, infecciones del oído, traumatismos acústicos, factores genéticos y enfermedades crónicas como la diabetes. Por ello, los especialistas recomiendan realizar una valoración ante las primeras señales de alerta, ya que identificar el problema de manera temprana permite determinar la atención más adecuada y actuar antes de que sus efectos se profundicen.
Existen distintas alternativas para atender la sordera, de acuerdo con las necesidades y condiciones de cada paciente. Dependiendo del tipo y grado de pérdida auditiva, algunas personas pueden beneficiarse de auxiliares auditivos, mientras que otras podrían ser candidatas a implantes cocleares, implantes de conducción ósea o implantes de oído medio con tecnología austriaca. La elección depende de una evaluación integral realizada por profesionales de la salud, quienes determinan la opción más adecuada para cada caso.
MED-EL estima que, entre 2026 y 2030, el mercado mexicano de tecnologías auditivas implantables continuará expandiéndose, impulsado por el envejecimiento de la población, el incremento de los casos de pérdida auditiva asociada a la edad, una mayor detección oportuna y el fortalecimiento de los servicios médicos especializados. Con un mayor respaldo de las autoridades para ampliar el acceso a estas soluciones, el potencial de crecimiento del mercado podría ser aún mayor.
Impulsar el acceso a estas tecnologías también tiene implicaciones para el desarrollo del país. Facilitar que más personas con pérdida auditiva reciban la atención que requieren puede fortalecer su participación en la vida económica y social, al tiempo que favorece un uso más eficiente de los recursos destinados a atender las consecuencias de una discapacidad no tratada.
En México, la atención auditiva se brinda a través de instituciones como el IMSS, el ISSSTE y el IMSS-Bienestar, además de centros especializados como el Instituto Nacional de Rehabilitación y el Hospital Infantil de México Federico Gómez, donde se realizan procedimientos de mayor complejidad. Ampliar el acceso a estos servicios favorece que más personas reciban un diagnóstico y una atención especializada en etapas tempranas, con mayores posibilidades de continuar su desarrollo personal, académico y profesional.
En un contexto en el que las empresas buscan atraer, desarrollar y retener talento, la salud auditiva también forma parte de la conversación sobre productividad e inclusión laboral. Detectar este tipo de afecciones desde sus primeras etapas puede contribuir a que más personas continúen su formación, se integren al mercado laboral y participen plenamente en la actividad económica. Más que un tema exclusivamente médico, se trata de generar las condiciones para que el talento encuentre mayores oportunidades de desarrollarse y contribuir al crecimiento del país.
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