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El motor metabólico del cuerpo
La Dra. Nicole Marie Iñiguez Ariza, especialista en endocrinología y enfermedades tiroideas del Centro Médico ABC, destaca que las hormonas tiroideas son determinantes para el metabolismo energético, ya que optimizan el consumo de oxígeno y la generación de energía. Además de regular la temperatura, estas hormonas intervienen directamente en el mantenimiento de la masa muscular y en múltiples funciones metabólicas del organismo.
Las hormonas tiroideas participan en la regulación de múltiples procesos del organismo y tienen influencia directa sobre órganos críticos como el corazón, el intestino, el sistema nervioso central y el sistema reproductivo.
Manifestaciones de un desajuste en la función tiroidea
La especialista explica que la baja o alta producción de las hormonas tiroideas produce manifestaciones que se asocian con diferentes condiciones. El hipotiroidismo se presenta cuando las hormonas se encuentran a la baja. Cuando esto ocurre, el pensamiento es lento; hay una mayor sensibilidad o intolerancia al frío; puede presentarse bradicardia, es decir, una frecuencia cardíaca baja; estreñimiento, así como leves cambios en el peso corporal (aumento de 2-5kg) que en gran medida obedecen a la retención de líquidos más que a la acumulación de grasa.
Esta puede percibirse como edema o hinchazón en el rostro. Aunque en menor medida, los cambios en el peso corporal son consecuencia también de una disminución del gasto energético basal: el organismo “consume” menos energía en reposo, por lo cual el metabolismo se vuelve más lento.
En cambio, cuando hablamos de un exceso de hormonas tiroideas (“tirotoxicosis”) si esta ocurre por aumento en la producción de hormonas por la glándula tiroides, se define como hipertiroidismo. En esta condición, los síntomas pueden ser fatiga, irritabilidad, intolerancia al calor, insomnio, diarrea, pérdida de peso no intencionada y agrandamiento de la tiroides (“bocio”), el que puede manifestarse con una hinchazón visible en el cuello; en algunos casos puede causar molestias para tragar o respirar.
De acuerdo con la Dra. Iñiguez Ariza, los trastornos de la función tiroidea son cinco veces más frecuentes en mujeres entre los 30 y 39 años [vi]; lo que a su vez puede influir en la alteración de los ciclos menstruales con repercusiones sobre la salud reproductiva.
Los nódulos tiroideos representan otra de las afecciones más comunes de la glándula. Sin embargo, la especialista advierte que en la actualidad existe un sobrediagnóstico de los nódulos tiroideos debido al uso indiscriminado de estudios de imagen. Estos recursos imagenológicos deberían reservarse únicamente para casos en los que la exploración física sugiera la presencia de nódulo tiroideo o cuando existan antecedentes de historia de cáncer familiar de tiroides.
Es importante evitar el tamizaje de nódulos tiroideos, pues puede resultar en un mayor daño que en un beneficio. Además, no está recomendado por las guías de práctica en el nivel internacional.
El Centro Médico ABC cuenta con médicos endocrinólogos altamente capacitados que conocen los protocolos adecuados de exploración, historia familiar y seguimiento del cáncer diferenciado de tiroides a través de estudios como los ensayos de tiroglobulina de última generación con capacidad de detección de alta sensibilidad en su límite inferior, comparable con los últimos estándares internacionales del primer mundo. Cuenta también con el perfil tiroideo completo, que incluye anticuerpos antitiroglobulina, los que ayudan a optimizar el diagnóstico y seguimiento de pacientes, sin necesidad de hacer otras pruebas innecesarias.
Es importante que la población sepa que el cáncer de tiroides es el tumor maligno endocrino más frecuente, y que suele ser poco agresivo, pues en 95% de los casos tiene un pronóstico favorable. No obstante, existen factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollarlo, destacándose entre ellos los antecedentes familiares o la exposición a radiación en la infancia.
“La detección temprana y el acompañamiento especializado son la clave para garantizar un tratamiento oportuno y mejorar la calidad de vida de los pacientes”, concluye la Dra. Iñiguez Ariza.
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