Tuxtla Gutiérrez. - La mayoría de los municipios de Chiapas no tiene un padrón de usuarios ni un sistema para determinar cuotas razonables por el agua potable: se basan en estimaciones discrecionales que no permiten dar un servicio de calidad, aseguró Alfredo Araujo Esquinca, presidente de la Cuenca de los ríos Grijalva y Usumacinta.
Araujo consideró urgente que los ayuntamientos inviertan en las áreas comerciales de sus sistemas de agua potable, para que la tarifa no sea general, sino que corresponda al volumen que cada familia consume y al costo de potabilizarla y llevarla a los hogares.
“Hay algunos que no cobran o determinan cuotas irrisorias de 10 o 20 pesos mensuales, con las que no reúnen los ingresos necesarios para mejorar el tratamiento y la distribución”.
Actualmente –dijo- no hay un marco normativo que regule los cobros ni los tandeos, y mucho menos los procesos de potabilización; incluso, en algunos municipios aún siguen tratando el agua con cloro.
“No saben cuál es la dosis adecuada de cloro, porque no cuentan con el apoyo de especialistas en la materia, por lo tanto, es posible que no sea apta para el consumo humano”.
Para que se distribuya agua de calidad y en volúmenes suficientes, “los ciudadanos deben pagar un precio justo”; con más recursos podrían subsanar las redes de agua potable y drenaje, que están obsoletas por el paso de los años, opinó.
En este sentido, celebró que la Comisión de Recursos Hidráulicos del Congreso del Estado haya incluido en su programa de trabajo este tema, para gestionar presupuestos destinados a mejorar los sistemas municipales, y realizar talleres regionales de capacitación en los que participen los ayuntamientos.
“En algunos casos, el Congreso aprueba la entrega de recursos gubernamentales, y en otros, crea leyes para que los recursos de las organizaciones no gubernamentales y de otras asociaciones lleguen a los municipios”.
Araujo subrayó que la Comisión de Recursos Hidráulicos que preside la diputada María Elena Villatoro, presentó al Consejo de Cuenca de los ríos Grijalva y Usumacinta, instituciones de gobierno y otras organizaciones civiles, un programa integral que busca mejorar el saneamiento, las redes y las áreas de comercialización de los sistemas municipales, que dará resultados a mediano y largo plazo.