“La experiencia muestra que las mujeres son más proclives a introducir y apoyar cambios políticos que mejoren la situación de la mujer, que el incremento del número de mujeres en la política contribuye a aumentar los índices de confianza pública en el sistema político y que la presencia de éstas al más alto nivel gubernamental es crítica para el avance y la consolidación de la democracia”. Elba Luna. El camino hacia el poder: Ministras latinoamericanas 1950-2007.
El inicio de la participación política para la mujer en Chiapas se remota al 11 de mayo de 1925, cuando a las mujeres se nos reconocen y otorga el derecho al sufragio, y se nos reconocen nuestros derechos políticos al cumplir los 18 años de edad.
Este hecho histórico obligó a los partidos políticos a modificar sus estrategias y plataformas electorales a fin de atraer a la militancia y el voto femenino.
Es en esa época también, la activista y defensora de los derechos de las mujeres, la maestra Florinda Lazos se convirtió en la primera diputada local en Chiapas.
Tener entonces, la posibilidad de votar y ser votadas, y con ello la oportunidad de ocupar las regidurías, presidencias municipales y diputaciones locales constituyó un hecho sin precedentes, un avance sustancial en el inicio de la participación de las mujeres en la vida política, la modificación de la reformas legislativas y los presupuestos asignados para la inclusión y capacitación de las mujeres en este rubro, así como en la creación de políticas públicas.
La participación activa de la mujer en los cargos de elección popular y en la toma de decisiones reflejaba sin embargo, serias carencias y desigualdades, la inclusión de la mujer se dio a cuentagotas y con mucho trabajo lograron concretarse leyes y políticas públicas para las más de dos millones de mujeres, que habitaban en ese entonces en el estado.
Muestra clara de estas deficiencias y brechas de desigualdad entre hombres y mujeres son los registrados en el año 2005, pues a 80 años del inicio del sufragio femenino en Chiapas (1925), únicamente 39 mujeres habían sido presidentas municipales, cuatro senadoras, 26 diputadas locales, 47 síndicas y más de 400 regidoras entre propietarias y suplentes.
En el 2005, únicamente habían seis diputadas en el Congreso del Estado de los entonces 40 curules, cifra que apenas representaba el 16 por ciento y sólo cuatro mujeres ocupaban las presidencias municipales de un total de 118 alcaldías.
Este bosquejo evidencia, que la presencia de las chiapanecas en la vida política del estado era casi nula y simulada, en un estado en el que la mayoría de luchas, movimientos y revoluciones sociales han estado encabezadas por mujeres.
La presión de las organizaciones feministas y la perseverancia de las mujeres por ocupar cargos públicos y de elección popular, contribuyeron a que los partidos políticos y los órganos electorales establecieran nuevas cuotas de inclusión y participación de las mujeres en la vida política del estado.
Con ello, la Reforma Político Electoral de 2014, elevó a rango constitucional la paridad de género en las candidaturas federales y estatales, obligando a los partidos políticos a postular al 50 por ciento de hombres y 50 por ciento de mujeres entre sus candidaturas.
En Chiapas, en las pasadas elecciones locales, los partidos políticos no cumplieron con esta cuota de género, por lo que junto con Repare demandamos este flagelo ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial, emitiendo el fallo a nuestro favor y dándoles en un hecho histórico, a los partidos políticos, un plazo de 48 horas para modificar y ajustar sus registros de candidaturas garantizando la efectiva paridad de género. Mientras esto pasaba se suspendieron temporalmente las campañas políticas en el estado a 10 días de que se celebraran los comicios para elegir 41 diputaciones locales (24 por voto directo y 17 plurinominales), y renovaran 122 ayuntamientos.
Gracias a este hecho se logró una presencia femenina importante en la LXVI legislatura en el Congreso del Estado, donde la presencia de mujeres representa el 59 por ciento, 24 de 41 curules están ocupadas por mujeres, sin embargo las legisladoras fueron excluidas de la presidencia de las comisiones más importantes; la de justicia y políticas públicas, así como de la Mesa Directiva y la Junta de Coordinación Política, dejando para las mujeres las comisiones por roles de género tradicionales; artesanía, mujer y la niñez y equidad y género.
En cuanto a las presencia de mujeres en los municipios, ocupamos el 56 por ciento entre las presidencias municipales, sindicas y regidoras. Para el período 2015-2018 fueron nombradas presidentas municipales 34 mujeres, 84 sindicas propietarias, 77 sindicas suplentes, 346 regidoras propietarias y 162 regidoras suplentes.
Las llamadas Juanitas es un hecho al que también nos hemos enfrentamos las mujeres en Chiapas, pues durante las pasadas elecciones de manera mañosa se encontró que se habían postulado a las esposas, hijas, hermanas.
Las mujeres actualmente, no sólo en mi estado, sino en todo el país, nos enfrentamos además a grandes retos: establecer en las leyes electorales la participación equitativa en medios de comunicación, la erradicación de la violencia política de género y la no simulación de la participación efectiva y activa de las mujeres.
Bajo este contexto es notorio que para acelerar los cambio en participación política de las mujeres, es necesario y urgente que los órganos electorales encargados de vigilar el cumplimiento de estas leyes actúen de manera autónoma y sin injerencia del sistema ni del gobierno en turno y que los partidos políticos acaten y respeten la ley, sin simulaciones, impulsando la presencia femenina en las entidades de manera real.
Las mujeres no debemos aceptar esa simulación que hace inalcanzable una democracia paritaria. Es falso que no hayan suficientes cuadros políticos y mujeres en los partidos políticos, ¡del color que sea!, quiero decirlo muy enfáticamente: SÍ las habemos, mujeres capaces, con visión y trayectoria política, las mujeres nos hemos preparado, porque hemos trabajado, y hay en ello una deuda histórica con nosotras. Reconozco que ha habido avances sustanciales, pero los derechos no se conceden, los derechos se conquistan.