"Estoy convencido que, como presidente, dí todo mi esfuerzo, capacidad, conocimiento y todo mi cariño a mi labor, ha sido una gran satisfacción personal y profesional el haberlos representado con la única aspiración de formar parte de la historia gremial de la institución, no busco, ni buscaré utilizar a nuestro colegio como un trampolín", refirió Daniel Flores Navarro, al concluir sus gestiones como dirigente del Colegio de Arquitectos Chiapanecos.
Al cerrar actividades, agregó que el Consejo Directivo que encabezó, está convencido que las metas establecidas en cada uno de los Ejes del Plan Gremial de Desarrollo a corto y mediano plazo se han cumplido, "en forma general los logros alcanzados se han traducido en beneficios específicos; estoy consciente que nos falta mucho por hacer".
Expresó su agradecimiento a todos los arquitectos que se sumaron "sin necesidad de un nombramiento, con la única finalidad de colaborar, reconozco su compromiso y entusiasmo, a todos ellos mi más profundo agradecimiento".
Flores Navarro agregó que la prioridad de su Consejo Directivo fue la estabilidad y crecimiento del gremio. "Ejercimos un gasto con responsabilidad, que es necesario tener una visión a largo plazo, con un Plan de Desarrollo Gremial más humano, donde siempre se privilegie el beneficio de los agremiados, por encima de los intereses de grupo, tenemos un gran compromiso con los que menos tienen".
Consideró que el CACHAC pasa por su mejor momento gremial, pues dijo, que a pesar del inmenso temporal por el que han pasado, "y del que aún persisten los últimos coletazos", el Colegio de Arquitectos sigue resistiendo. "El ejercicio de nuestra profesión viene transformándose profundamente desde hace años, aunque no ha sucedido lo mismo con las estructuras colegiadas, necesitamos de nuevos objetivos, dirección y sentido, más acordes con la realidad que viven sus miembros y de la sociedad civil a la que pertenecen. Y para ello debemos tener presente algunos puntos clave que nos harán de servir de guía a la hora de abordar y entender mejor el papel que de nosotros se espera, y a los que nuestro colectivo tendrá que dar adecuada respuesta".
Agregó que el reto venidero del colegio, es reconocer la complejidad del medio en el que se desenvuelven, aceptar la pluralidad social a la que se dirigen, asumir la incertidumbre como elemento cada vez más presente en su actividad, abrir espacio a la innovación y a la formación permanente, además de obligarnos a una adecuada comunicación, devolver a la sociedad civil la confianza en su profesión a través del trabajo bien hecho y responsable.