Millones de mexicanos saben hacer su trabajo, pero el mercado no los ve
En el Día Mundial del Trabajo, una experta pone sobre la mesa una deuda pendiente del mercado laboral mexicano: el reconocimiento formal del talento construido en la práctica
Ciudad de México, México, 01 de Mayo 2026.- En el marco del Día del Trabajo, una de las principales deudas del mercado laboral en México no está en la falta de talento, sino en su reconocimiento. Millones de trabajadores cuentan con habilidades comprobadas en su día a día, pero carecen de un respaldo formal que valide su experiencia ante empleadores e instituciones.
Esta desconexión entre lo que una persona sabe hacer y lo que puede demostrar se ha convertido en una de las principales barreras para la movilidad laboral en el país. Mientras las empresas reportan dificultades para cubrir vacantes, una parte importante de la fuerza laboral permanece subutilizada por no contar con certificaciones que acrediten su experiencia.
Se estima que entre el 65% y 75% de los empleadores en México tienen dificultades para cubrir vacantes debido a la falta de habilidades específicas, de acuerdo con la Encuesta de Escasez de Talento de ManpowerGroup. La paradoja es que el problema no siempre es la ausencia del talento, sino su invisibilidad ante el mercado.
La especialista en Certificacione Laborales, Irasema Gonzáñez. Afirma que "aa certificación no es un diploma más; es una herramienta de transformación de vida. Para la persona, certificarse significa pasar de la informalidad del 'yo creo que sé' a la certeza profesional del 'estoy certificado en que sé'."
El divorcio entre escuela y trabajo
El modelo educativo mexicano generó durante décadas un divorcio entre lo que se enseñaba en las aulas y las habilidades que el campo laboral demandaba. Quienes tuvieron acceso a educación formal adquirieron competencias en el trabajo que la escuela nunca les enseñó. Y quienes no tuvieron esa oportunidad desarrollaron habilidades reales que el sistema formal nunca reconoció.
El resultado, según González Valencia, es una fuerza laboral con talento acumulado pero sin respaldo oficial: trabajadores de logística, manufactura, atención al cliente, capacitación interna o servicios técnicos que dominan funciones críticas sin contar con una credencial que los habilite ante el mercado.
La certificación de competencias laborales, a través del CONOCER, busca cerrar esa brecha, ya que evalúa lo que la persona sabe hacer, no solo lo que estudió, y emite un certificado con validez nacional que puede acompañarla de empresa en empresa, de ciudad en ciudad.
Más que un papel: identidad profesional
En el contexto del Día del Trabajo, el reconocimiento del talento no es solo una conversación económica, sino también social. La validación formal de habilidades impacta directamente en la autoestima, la estabilidad y la proyección de vida de los trabajadores.
Irasema González lleva más de dos décadas acompañando procesos de certificación laboral en México. Ese recorrido le permitió documentar, en su libro Profesionalización y Competencias Laborales: Un camino al éxito, algo que ninguna encuesta mide con precisión: lo que ocurre en una persona cuando el sistema le dice, por primera vez, que lo que sabe hacer tiene valor y está probado. "Recuerdo lo que una vez me dijo una persona certificada en un estándar de limpieza hospitalaria: 'Esto se los voy a llevar a mis hijos para que vean que ha valido la pena'", relata la autora.
Para los trabajadores, la falta de este reconocimiento implica limitaciones claras:
- Menor acceso a mejores oportunidades
- Dificultades para competir en procesos de selección
- Restricciones en su crecimiento profesional.
En muchos casos, incluso años de experiencia no son suficientes para avanzar en el mercado laboral si no existe un documento que lo respalde. "Recuerdo lo que una vez me dijo una persona certificada en un estándar de consultoría: El dar consultoría lo aprendí sobre la marcha no me lo enseñaron en la escuela, ahora me dedico a esta actividad pero mi título no lo dice el certificado avala que ofrezco consultoría con calidad de acuerdo a un estándar de competencia”, relata la autora.
Más allá de la productividad, el reconocimiento formal del talento tiene un impacto en la dimensión personal. La validación de habilidades genera confianza, sentido de pertenencia y una mayor claridad sobre el rol que cada trabajador desempeña dentro de una organización.
En un país donde gran parte del conocimiento laboral se construye en la práctica, el reto no es formar talento desde cero, sino hacerlo visible. La profesionalización, en este contexto, se perfila como un puente entre la experiencia acumulada y las oportunidades que el mercado aún no logra abrir para millones de trabajadores.
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