Héctor Estrada
El paro magisterial en su cuenta regresiva
En Chiapas el movimiento magisterial, que lleva ya más de 90 días de plantón contra la reforma educativa, se juega en estas semanas sus últimas cartas. Las negociaciones que parecían comenzar a amansar las aguas han mostrado una nueva ruptura este fin de semana, justo cuando los rumores del final del conflicto cobraban mayor fuerza y credibilidad.
La repentina conferencia de prensa encabezada este domingo por el líder de la Sección 7, Adelfo Alejandro Gómez Álvarez, expuso diversas lecturas sobre lo que está sucediendo realmente en las mesas de negociación donde se atiende el caso específico de Chiapas, en un momento coyuntural marcado por el inminente inicio del nuevo ciclo escolar.
El regreso de este lunes a las prácticas de presión gubernamental que se habían mantenido pausadas durante los últimos días expresan evidentes desacuerdos entre el movimiento magisterial y las autoridades responsables de las negociaciones. Resulta notorio que la oferta gubernamental de solución no ha sido satisfactoria y es momento de retomar los métodos que ya demostraron ser efectivos.
Y es que hasta a mediados de la semana pasada la construcción de acuerdos para permitir el levantamiento del paro magisterial parecía ir viento en popa. Las peticiones más importantes puestas sobre la mesa de diálogo por parte de la CNTE en Chiapas se habían cumplido: Sonia Rincón dejó la Secretaría de Educación, se pagaron la gran mayoría de los salarios retenidos y apenas hace unos días los líderes de la Sección 22 de Oaxaca fueron liberados.
Pero algo sucedió este fin de semana, y lo que parecía ser un levantamiento del paro magisterial en completo silencio y tranquilidad terminó por esfumarse. Para este lunes se retoman las actividades de toma de carreteras, edificios públicos y casetas de cuota, en una inesperada ruptura de acuerdos que ha activado ya dentro de la CNTE lo que ellos mismos han denominado como “Alerta Máxima”.
El magisterio chiapaneco y sus aliados saben perfectamente que los plazos críticos están corriendo con las horas contadas y eso los llevará sin duda a poner toda la carne en el asador en busca de una mayor desesperación gubernamental que abra las puertas a acuerdos mucho más satisfactorios que los alcanzados hasta el momento, entre los que destacan la liberación de presos políticos, el pago de salarios, la no aplicación de la evaluación magisterial los siguientes tres años y el no cobro de cuotas escolares a padres de familia..
La Secretaría de Educación Pública se ha fijado como meta que el clico escolar debe comenzar a más tardar durante las siguientes cuatro semanas y ese tiempo fatal obligará a ambas parte en conflicto a tomar decisiones drásticas. Por eso no deberá sorprender el inminente anuncio de acuerdos más complacientes para la CNTE o, de plano, la reactivación de los desalojos violentos en Chiapas.
De lo que menos dudas hay es que estamos ya muy cerca de ver la conclusión del plantón magisterial más prolongado y escándalo de lo que se tenga registro en la entidad chiapaneca. Por la vía que sea, el levantamiento de los campamentos y el fin de las movilizaciones está a la vuelta de la esquina con un regreso a clases que se avizora paulatino, decepcionante para muchos y bajo diversas complicaciones logísticas.
