Día Mundial de la Salud Mental: ¿cómo proteger al talento en una industria que nunca se desconecta? 

  • el sector de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), el 40% de los profesionales experimentan altos niveles de estrés
  • 24% de los colaboradores ha experimentado technoburnout durante los últimos seis meses, es decir, agotamiento asociado con el uso intensivo de tecnología en el trabajo.

Cuidad de México, México.- El 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una iniciativa impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para sensibilizar sobre la importancia de atender los trastornos mentales y promover entornos laborales saludables. En México, el 75% de los trabajadores experimenta estrés laboral, de acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

El problema adquiere especial relevancia si se considera que más del 60% de las personas con empleo dedica la mayor parte de su tiempo al trabajo, mientras que en el sector de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), el 40% de los profesionales experimentan altos niveles de estrés, según datos la Organización Internacional del Trabajo (OIT), debido  el trabajo remoto, los proyectos globales, la comunicación digital constante y la necesidad de mantenerse actualizado han difuminado las fronteras entre el horario laboral y el descanso personal, mientras que una cultura de disponibilidad permanente puede incrementar la presión. A demás, 24% de los colaboradores ha experimentado technoburnout durante los últimos seis meses, es decir, agotamiento asociado con el uso intensivo de tecnología en el trabajo.

“Estas cifras no son solo estadísticas, son una señal de alarma que exige acción inmediata por parte de las organizaciones”, advierte Sonia Durán, gerente de Capital Humano de Ecosistemas Global. “En el sector TIC vivimos una paradoja: las herramientas que nos conectan con el mundo también pueden desconectarnos de nosotros mismos. La carga de trabajo implacable, la cultura de la inmediatez y esa sensación de estar siempre disponibles crean una olla de presión que, sin las estrategias adecuadas, termina por consumir a los colaboradores. El resultado es previsible: desmotivación, agotamiento extremo y, en el peor de los casos, burnout”.

Para las empresas el costo por estrés y la mala salud mental pueden representar pérdidas de hasta 16 mil millones de pesos anuales, derivadas del ausentismo, la rotación de personal y la baja productividad. Ante esta problemática, México ha dado pasos importantes en materia regulatoria. La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) reconoce los factores de riesgo psicosocial a través de la NOM-035-STPS-2018, normativa que establece mecanismos para identificarlos, analizarlos y prevenirlos. Entre estos factores se encuentran la sobrecarga de trabajo, la falta de reconocimiento, las jornadas extenuantes y el desequilibrio entre la vida personal y profesional, situaciones que pueden estar presentes en industrias caracterizadas por altos niveles de exigencia y transformación constante.

En este sentido, Durán destaca que la salud mental no debe verse como un tema individual, sino como una responsabilidad compartida entre colaboradores y líderes. “Las empresas debemos ofrecer espacios donde las personas se sientan seguras para hablar de cómo se sienten, y donde exista apertura para ajustar cargas o tiempos cuando sea necesario. La empatía del liderazgo es fundamental para detectar las señales tempranas de agotamiento”, agrega.

Sin embargo, cumplir con la norma es solo el primer paso. Las consecuencias de no atender la salud mental van más allá del cumplimiento regulatorio y tienen un impacto directo en las organizaciones, desde el ausentismo y la rotación hasta la productividad y la capacidad para retener talento especializado.

“La prevención no es un gasto, es una inversión estratégica”, enfatiza Durán. “Reducir estos costos comienza con acciones concretas y sostenidas: establecer políticas claras de desconexión digital, implementar programas de apoyo psicológico accesibles, ofrecer esquemas de trabajo flexible y, fundamentalmente, capacitar a los líderes en inteligencia emocional. Un jefe que no sabe escuchar o reconocer señales de agotamiento puede ser tan tóxico como la carga de trabajo misma”.

La tecnología también puede convertirse en una herramienta para detectar de manera temprana posibles señales de alerta dentro de las organizaciones, a través de mediciones de clima laboral, encuestas y análisis de indicadores relacionados con el bienestar de los equipos. La transformación digital ha colocado al talento humano en el centro de la competitividad empresarial. Por lo que, la salud mental comienza a adquirir un papel estratégico para las compañías tecnológicas, particularmente en un mercado donde la retención de perfiles especializados representa uno de los principales desafíos.

“Las empresas que invierten genuinamente en la salud mental de su talento obtienen resultados tangibles: reducen la rotación de personal, disminuyen el ausentismo y, lo más importante, crean ecosistemas donde florecen la creatividad, la colaboración y la productividad”, concluye Durán.

 

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