Empresas y miles de casas vierten sus desechos al río, ante la total complacencia de las autoridades de los tres niveles de gobierno.
Por : Alberto Noriega
El río Grijalva está en riesgo. El impacto ambiental es de tal magnitud que en pocos años el deterioro ecológico será irreversible, señalaron integrantes del Frente en Defensa de Chiapa de Corzo, quienes por enésima ocasión acudieron a las instalaciones de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) para denunciar la corrupción y las irregularidades que están cometiendo las autoridades federales, estatales y municipales, lo que ha provocado el daño al ecosistema, a la flora y fauna de la región.
El grupo de habitantes de la heroica ciudad de Chiapa de Corzo, revelaron que las autoridades han hecho caso omiso de las denuncias que han presentado, ya que la contaminación al afluente más importante de Chiapas
continúa, sin que existan más que “buenos deseos” por parte de las autoridades ya que no se ha presentado un sólo proyecto de rescate para el río.
Entre las problemáticas que han identificado destacan:
Que el drenaje del pueblo y el de miles de casas de los fraccionamientos construidos recientemente van a parar al Río Chiquito y Al Río Grande (Grijalva). De la misma forma, han documentado que los desechos químicos de las empresas Pepsico y Nestle van a parar al río grande; asimismo, la basura y desechos de al menos 16 municipios son arrojadas al Grijalva y por lo mismo, terminan en el Cañón del Sumidero.
A pesar del daño evidente en el ecosistema, el actual ayuntamiento de Chiapa de Corzo que preside ha otorgado los permisos de construcción para dos hoteles en las márgenes del rio, sin que haya existido un estudio previo de impacto ambiental.
Además, se preguntan, Cómo es posible que se haya autorizado su construcción si son terrenos federales. ¿Por qué la Semarnat, la Comisión Federal de Electricidad y Conagua, están de acuerdo en dicha construcción, ¿sin que se haya precisado el impacto ambiental y el uso de suelo en las márgenes del rio?
La razón, subrayaron, es que detrás de dicho complejo hotelero están los intereses de la familia del ex secretario de gobierno Noé Castañón, según ha trascendido entre la población chiapacorceña.
En un gobierno supuestamente ambientalista, pedimos, exigimos, puntualizaron, la clausura de la obra hotelera y la clausura de los drenajes de las empresas que vierten sus desechos al río; así también, de la puesta en funcionamiento de la planta de aguas negras, -que se ha convertido en un elefante blanco-, y realizar un plan de contingencia ambiental para evitar la deforestación y la contaminación.