Pasados los procesos electorales de este año en Chiapas y el comportamiento sui generis de las preferencias electorales y de la decisión de los que acudieron a las urnas a emitir su voto, ahora queda reflexionar sobre tareas y pasos a seguir en la forma de gobernar con la nueva recomposición política de la entidad y sobre toda elección futura.
Muchas elecciones a presidentes municipales se fueron a los tribunales; otros más, como los de las diputaciones locales plurinominales se fueron a las máximas instancias para que se definiera la representación de cada partido político en el Congreso Local y algunos triunfos fueron revertidos, incluso se revocó la asignación de constancias de mayorías y en algunas casos se instalarán Concejos Municipales.
De la experiencia en la forma de gobernar, de los resultados de los diputados y de las elecciones pasadas, hay varios temas qué atender en los que están completamente involucrados los ganadores y ya representantes populares, así como gobernantes en sus municipios, que van desde los servicios básicos municipales, hasta los derechos civiles y políticos, pero sobre todo, esa tarea de dignificar la política, además de la construcción de la ciudadanía
Pero aun con todos los elementos que componen una elección y con todo que se habla de votos de castigo y de hartazgo de la gente, no se debe soslayar el hecho de que las redes sociales vinieron e hicieron lo suyo en el tema de las elecciones, así como la crítica hacia los funcionarios públicos y representantes populares.
Si bien es cierto que las redes sociales influyeron en la decisión de los votantes, también habría que hacer énfasis en que las redes sociales alteran la realidad tanto en sentido positivo o negativo.
¿Qué tanto puede alterar el mundo virtual en las elecciones? Mucho, pero dependerá si existe o no una ciudadanía preparada, informada, cultivada. Una ciudadanía que pueda ser escuchada y hacer valer sus demandas por todas las vías posibles legales en que pueda concretar aquello por lo que se ha decidido manifestarse para lograr un beneficio o lograr una atención adecuada sus exigencias.
Partiendo de que ciudadanía es la condición que se otorga al ciudadano de ser miembro de una comunidad organizada, el espectro amorfo de las redes sociales ha permitido que el concepto de ciudanía se desvirtúe, pues cualquiera que pueda tener acceso a una cuenta en las plataformas de Facebook o Twitter, puede usarlos indebidamente so pretexto de hacer uso de la libertad de expresión, deformando cualquier mensaje que la misma ciudadanía requiera para ser atendida.
En ese terreno fértil para todos aquellos que hacen gala del uso del mundo virtual y que están ávidos de cualquier escenario en el que encuentren una posibilidad de generar ingobernabilidad, no se escapa cualquier pretexto de cualquier suceso cotidiano para manipular imágenes, mensajes o resultados con la finalidad de lograr su afán.
Existen diversas formas de interactuar en las redes sociales. Se habla de ello. Varias generaciones en esos momentos escuchan sobre ese tema. Habrán quienes manejen más de una cuenta y se manifiestan según diferentes roles, pero la manifestación de ideas en las redes sociales raya entre los límites de la libertad de expresión, las ofensas y, precisamente entre la falta de construcción de una ciudadanía.
Ahora, cualquiera puede crear una cuenta virtual y dedicarse a ofender a cualquier ciudadano, profesionista, a gobernantes, representantes populares y funcionarios públicos (ya no se diga a los familiares de éstos) bajo el amparo de una libertad de expresión.
Nada debe justiciar una ofensa, ni verbal ni escrita, ni física.
La elección a la presidencia municipal en Tuxtla Gutiérrez es todo un caso a estudiar respecto a la construcción de ciudadanía y del mundo virtual. Cada uno de los principales candidatos tuvo sus seguidores. Ganador o perdedor tuvieron un porcentaje que acudió a las urnas, pero los resultados lograron que se polarizaran los ánimos entre los seguidores a tal grado que dicha elección comprometió muchas relaciones en lo que algunas amistades terminaron, quedaron lastimadas u ofendidas, hasta pleitos familiares hubo.
Todo a la sazón de una elección.
Los conflictos post-electorales vinieron en diversas partes de la geografía chiapaneca por el apasionamiento y fanatismo de las elecciones. Máxime que los asuntos locales en cada municipio, acaloran más los ánimos por todos los intereses que se entretejen.
Pero hay una recomposición política en Chiapas. ¿Qué queda ahora?
Ahora queda la tarea de hacer una política diferente, donde avanzará más el tema de la transparencia y rendición de cuentas, porque estas serán las administraciones más vigiladas rumbo al próximo proceso electoral y en la exigencia de mejores resultados, en la que los ciudadanos (esos organizados y enfocados hacia un bien común) permanezcan en la búsqueda de nuevas opciones y de cambios reales en la forma de hacer política en Chiapas.
La nueva forma de hacer política en Chiapas comprometerá también a los ciudadanos a organizarse y a los ganadores de la elección del 19 de julio a generar las condiciones para construir una nueva forma de ver las acciones de gobierno y sus resultados.
El uso de las redes sociales en Chiapas fueron una experiencia en la cual pudo observarse como un desfogue del hartazgo ciudadano sí, pero quedará la tarea de cambiar y proponer acciones para que gobernantes, representantes populares, funcionarios públicos y sociedad, construyan no solamente una nueva forma de hacer política, sino una ciudadanía que pueda encausar por todos los medios posibles sus demandas sin llegar a la ofensa como parte de una catarsis o el contexto para demostrar su descontento.
Twitter: @zarateizquierdo
