Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. 24 de enero de 2018 (muralchiapas.com).- -El niño, el niño…- La voz nerviosa se ahogaba pero bastó para que las personas bajo la sombra de la Torre Chiapas voltearan a ver hacia el crucero. Eran sandalias femeninas y un pantalón de mezclilla, desde el edificio sólo eso se mira, el resto de Karla Romero está bajo el carro.
La escena ocurrió en pocos minutos. El automóvil tipo Cruze fue detenido por los peatones. -¡Sáquenla! ¡Sáquenla!- Gritó alguien. En ese momento una decena de manos se unieron al vehículo marca Chevrolet color blanco de tal manera que cada persona salvó a la joven de 33 años.
Tras ser arrastrada, Karla respiraba lento. El menor que la acompañaba miraba atónico, no tenía más de cinco años, se mantenía en una calma que en su inocencia se notaba la incredulidad. No perdía la vista del pie izquierdo de la mujer de Cintalapa.
Las tonalidades de rojo variaban entre los pliegues de carne que colgaban. Karla estaba bocarriba, pero su píe no respondía en esa dirección, tirado apuntaba hacia el otro lado del crucero. Un hueso blanco y astillado daba fin a su pantalón de mezclilla azul. El niño dejó la vista hasta que un policía lo apartó de la escena.
Como peatón, el crucero que conecta el bulevar Andrés Sierra Rojas con el Libramiento Sur, es uno de los sitios más peligrosos de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, pues en ningún momento tienes el derecho de cruzar las calles, incluso la Sierra Rojas que es varios metros más chica que el Libramiento.
El problema radica que la acción de “doblar a la derecha”