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A PROACTIVA la trajo un exalcalde, cuya incapacidad, es tan notoria como sus demás yerros que iniciaron la debacle de Tuxtla Gutiérrez. Los negocios del entonces mandamás capitalino (Jaime Vals Esponda) con esa empresa, incluyeron la “donación” de terrenos, cláusulas sospechosas y contratos que, poco a poco, han revelado el nivel de corrupción entre un Ayuntamiento y una empresa que, para desgracia del mundo, es tan reconocida por la ONU, como despreciada por una sociedad harta de abusos y mentiras.

“Respetada” por el “cuidado” del medio ambiente, PROACTIVA en Chiapas, no ha tenido argumentos sólidos para defenderse de las constantes acusaciones en contra suya y que reflejan su sistemático ataque al medio ambiente. A sus detractores, suele demandar con sumas multimillonarias, arma que ha utilizado en Brasil y Colombia, con el respaldo de funcionarios corruptos. Sucede en Chiapas.

Héctor Montesinos, inversor chiapaneco, fue demandado por una suma chistosamente —decir “escandalosamente”, sería abonar a beneficio de los estúpidos—  inalcanzable, a raíz de sus denuncias contra esa empresa, altamente lucrativa y minoritariamente propulsora de un medio ambiente saludable. La compañía española, volcó a sus abogados y títeres para afectar a un ciudadano, cuya preocupación, es el medio ambiente de un estado ecológico, dada la ideología de funcionarios, diputados y senadores.

PROACTIVA, solo aparece como una empresa española a la que le interesa cuidar el medio ambiente, mediante inversiones “amigables” con éste. Sus directivos (acá solo conocemos a sirvientes corruptos) juran por las partes nobles de Hércules, que su máxima, es proteger al mundo del cambio climático que, tarde o temprano, destruirá al planeta. Nada de eso es cierto. La contaminación es tan notoria, que solo un tonto cerraría los ojos ante ésta.

 Los lixiviados que PROACTIVA lanza irresponsablemente y con ciertas anuencias oficiales, están destruyendo los mantos friáticos del centro del estado. Esos malévolos líquidos corren, por ejemplo, al río Suchiapa, que abastece de agua potable a varios municipios del centro de la entidad. Parte de esa suciedad, va a los mantos acuíferos que alimentan el río Sabinal, que desemboca en el Grijalva, llevando el veneno a incontables ciudades del sureste de México.

Con todo y eso, la empresa española invade territorios, dependencias e instituciones que, por cualquier cantidad de dinero, se corrompen y permiten el deterioro ambiental que dicen los directivos de esa compañía, defender. No defienden nada; solo quieren dinero a costa de desastres ecológicos y con presiones políticas, chantajes sociales y amenazas que reflejan claramente la traición al medio ambiente que juran defender.

Tras la presión social para que abandonen Chiapas, PROACTIVA, busca chantajear y extorsionar a los chiapanecos con acciones “sociales” que solo determinan la ambición de un grupo de sinvergüenzas que nos quieren atracar. Se presume que planean bloquear accesos carreteros e incluso, el Palacio de Gobierno y otras dependencias, bajo el insostenible alegato de “falta de pagos”.

¿No ha pagado el Ayuntamiento de Tuxtla los “servicios” de una empresa contaminadora? Razones debe tener. Si los empleados no han percibido sueldos, es responsabilidad directa de PROACTIVA, no del Ayuntamiento. Esto huele a chantaje y extorsión. ¿Permitirá el gobierno de México que una empresa contaminadora lo extorsione y chantajee? 

La única defensa de PROACTIVA, son las demandas millonarias. A Héctor Montesinos, lo demandó por sus señalamientos, por una suma que nadie podría alcanzar; multimillonaria. Impagable. Eso es quedarse sin argumentos ni explicaciones. ¿Por cuánto demandarán a los periodistas que exhiben sus bajezas? PROACTIVA, debe irse de Chiapas… ¡Y ya! No cuando los políticos lo decidan y menos, los oportunistas que buscan el voto popular. No es cuestión de votos. Es cosa de sentido común. NOTA: Espero demanda multimillonaria de PROACTIVA por éste artículo.