Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. 18 de septiembre de 2017 (muralchiapas.com).- La UNICACH está al borde del colapso, después de los 10 meses de gestión del notario, Adolfo Antonio Guerra Pérez, quien a su paso dejó deudas y conflictos académicos.
Pese a que no gestionó mayores recursos económicos, autorizó incrementos salariales a sus directivos y se autoliquidó jugosamente, sin importarle la carestía Universitaria.
Con todo ello, continúa operando a través del encargado de la Rectoría, Luis Alfredo Sierra Sánchez y director de Administración, Elvas Domínguez para ganar tiempo de control Universitario, por lo que pese a que la UNICACH lleva dos meses sin rector, la Junta Directiva aún no emite su veredicto.
El cuestionado órgano de gobierno que lo nombró como rector, y ahora nombrará a su sucesor, pese a que ya entrevistó a todos los aspirantes y cumplió con los tiempos de la convocatoria, aún no da a conocer su resolución.
En tanto los tiempos para para gestionar recursos para el siguiente ejercicio fiscal están por cerrarse, y al no haber definición respecto a la representación Universitaria están en riesgo.
Ahora más que nunca urgen las definiciones en la UNICACH, que la Junta Directiva muestre responsabilidad y compromiso con la universidad.