La rampa de emergencia anunciada por el Ayuntamiento tuxtleco a la altura de La Pochota, es una decisión acertada por parte de la autoridades; sin embargo, la solución debe ser integral, ya que por sí misma, ésta no disminuirá la incidencia de accidentes que se generan en la zona, y que son producto muchas veces, de que los choferes de transporte de alto tonelaje, llevan 20 o más horas de manejo, las balatas van cristalizadas debido al calentamiento por el largo tiempo de viaje y la pronunciada bajada al entrar en la ciudad, por lo que empresarios de la construcción y del transporte, pidieron una acción integral y que antes de que los vehículos ingresen a Tuxtla Gutiérrez, se sometan a una revisión obligatoria tanto mecánica para el vehículo, como médica para el chofer.
Al respecto, el empresario constructor y de transporte de alto tonelaje, Juan Gabriel Fararoni Razgado, señaló que se requiere de dos acciones para en realidad acabar con los episodios trágicos en esta zona de la ciudad: una preventiva, que sería la rampa anunciada, y otra correctiva, que correspondería a la colocación por parte de la SCT en coordinación con Transporte del Estado e incluso la Secretaría de Salud, de puntos de revisión obligatorios antes de entrar a la ciudad, proponiendo el aprovechamiento de unas instalaciones que de manera temporal se utilizan para revisión de pesos y dimensiones en el crucero de la carretera Cosoleacaque y la autopista a Arriaga.
Por su parte, el presidente de la asociación civil Empresarios Chiapanecos de la Industria de la Construcción (ECIC), Oscar Octavio Marina Alegría, refirió que el problema en este tramo, es que desde el crucero Tuxtla – Arriaga a la altura de Berriozábal, hacia el distribuidor vial de ingreso a la capital chiapaneca, existen 8.3 kilómetros de una bajada pronunciada, lo que representa un riesgo, especialmente en el autotransporte de carga pesada, debido a que ya llevan generalmente muchas horas de viaje, con el desgaste de frenos y balatas consiguiente, así como el cansancio de los conductores, lo que ha hecho que en combinación con las altas velocidades que alcanzan al venir de bajada, sea fácil perder el control de la unidad, con las consecuencias por todos conocidas.
De ahí, que refirió, una solución integral, podría ser generar espacios sobre el acotamiento, desde kilómetros antes de entrar a la ciudad, que sean puntos de revisión obligatorios, en donde además de que las balatas puedan enfriarse un poco, se revisen también los frenos y los conductores de la unidad sean sometidos a pruebas básicas para ver su estado de vigilia y salud general, y en caso de ser necesario, descansen antes de continuar su viaje, lo que ocasionaría que las unidades entraran a la ciudad con una velocidad moderada, choferes con sus reflejos adecuados y vehículos en buenas condiciones mecánicas.
Coincidieron los empresarios en que esto hará que realmente, la rampa sea exclusivamente para emergencias, disminuyendo el número de percances que en la actualidad se presentan, todo esto de la mano con una correcta señalética en dicha zona, sobre puntos de revisión y acciones preventivas sugeridas, lo cual no sería costoso para el gobierno, ya que incluso hay lugares con cierto equipamiento, que pudieran ser utilizadas.