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En Puerto Rico, la Energía Solar ofrece esperanza a los hospitales sin electricidad Tras las secuelas del Huracán María, algunos hospitales buscan el sol

Por Owen Agnew

Más de cuatro meses después de que el Huracán María desgarrase Puerto Rico, más de 450,000 personas todavía siguen sin electricidad. Para los sitios críticos como los hospitales, la falta de electricidad ha significado el tener que reducir sus servicios y depender de los generadores hasta que la electricidad sea restaurada.

Nexus Media se unió a Vittoria Energy, un equipo de evangelistas de energía limpia, en un viaje alrededor de Puerto Rico durante noviembre para ver cómo las instalaciones de salud están sobreviviendo sin electricidad y para explorar el rol que la energía solar está jugando en el proceso de reconstrucción. Las paradas incluyeron hospitales y clínicas en San Juan y Humacao, así como facilidades en pequeños pueblos de las montañas como Orocovis y Castañer, donde la electricidad todavía tardará en restaurarse por meses.

En San Juan, las clínicas de especialidades que son administradas por la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico reciben más de 90,000 visitas en un año regular. Los pacientes vienen de todos lados de la isla, muchos de ellos sin contar con seguro. Las clínicas cerraron casi un mes después de María, y luego volvieron a abrir con servicios limitados. Los generadores con los que cuentan en sitio no podían proveer de electricidad a todas las instalaciones —hasta noviembre, la clínica psiquiátrica infantil seguía cerrada.

En otros lugares, los generadores proveen suficiente electricidad, sin embargo, tienden a descomponerse. El Hospital General Castañer, que atiende a 11,000 personas en el distrito montañoso de Lares, instaló un nuevo generador antes de que María golpeara, esto le permitió permanecer abierto. Sin embargo, después de dar servicios durante semanas, el generador comenzó a tener fugas de anticongelante.

“El día en que el generador comenzó a fallar, fue el peor de mi vida”, dijo Adrián González, el Director de Operaciones del Hospital, quien es responsable de mantener el servicio de electricidad. Los trabajadores sociales federales le dieron al hospital un generador de respaldo, lo que permitió que los contratistas repararan el generador con fugas. Pero traer a los técnicos desde San Juan a trabajar en la reparación del generador fue otro reto, y el estrés de mantener las luces prendidas aún mantiene a González despierto durante la noche.

“Los generadores podrían fallar en cualquier momento”, dijo González. “En cuanto tengamos energía de regreso, podremos normalizar nuestras operaciones y enfocarnos en cosas a las que no hemos podido hacer”.

En algunas partes del país, algunos administradores están mirando hacia una solución de alta tecnología. En un pequeño hospital infantil en San Juan; Tesla instaló un conjunto de paneles y baterías solares para continuar alimentando de energía el hospital, incluso después de que la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico (PREPA por sus siglas en inglés) restaure el servicio.

“En este momento, la realidad es que la PREPA es tan inestable, que preferiría estar fuera de su red”, dijo Rivera. “Queremos hacer de esto una solución permanente”.

Restaurar la electricidad es el primer paso. Construir una red más resiliente es el siguiente. José Román, titular de la Comisión de Energía, quien supervisa a la PREPA, ha expresado interés en invertir en electricidad renovable desde fuentes de distribución, como un conjunto solar en el hospital infantil. No obstante, el Gobernador Ricardo Rosselló anunció recientemente planes para privatizar la PREPA, y es poco claro el rol que la Comisión de Energía tendrá, o si continuará existiendo.

Mientras tanto, los hospitales tendrán que seguir operando sin energía consistente, y la tarea de generar electricidad es una distracción constante del trabajo necesario para la atención a los pacientes.