Lejos de lo aparente, el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) es un asunto que se negocia más allá de la Cámara de Diputados. Es un tema de cúpula cuyos acuerdos también responden a intereses estrictamente políticos y ahí es donde, según los que saben, podría estar la verdadera explicación sobre la repentina reducción presupuestal para Chiapas y la supuesta traición del Partido Verde a Manuel Velasco.
Tras el recorte presupuestal para la entidad chiapaneca, de alrededor de cinco mil 200 millones de pesos, la ola de especulaciones y aseveraciones acerca del presunto rompimiento definitivo y la traición consumada del PVEM contra el gobernador chiapaneco inundaron las redes sociales y algunos medios de comunicación electrónicos. Sin embargo, para los más malpensados, la realidad podría no ser tan superficial.
Y es que, paradójicamente, los recursos recortados en el PEF 2017 a entidades como Chiapas beneficiaron de manera directa a otras entidades como Puebla y municipios como Benito Juárez (donde se ubica la ciudad de Cancún). Justo donde se encuentran actualmente las principales apuestas del Partido Verde y Manuel Velasco con miras a los siguientes procesos electorales.
Para nadie es un secreto que el Gobernador de Chiapas ha dejado de ser un proyecto real o prioritario para el futuro del Verde Ecologista. Más allá de los caprichos y necedades personales, la realidad demuestra que los bonos de Velasco Coello se han desplomado como pocas veces se ha visto. Sus posibilidades para una posible candidatura presidencial están profundamente mermadas y eso lo saben a conciencia los verdaderos dueños del Verde.
Por eso las inversiones políticas se han modificado esta vez. Hoy Chiapas y Manuel Velasco Coello han caminado de estatus, para dejar de ser una apuesta real y convertirse en instrumento de negociación a todos los niveles (incluido el PEF). Porque esa es la verdadera forma discrecional como se construyen los presupuestos, con beneficios directos de los partidos y gobernantes en favor de sus alfiles.
O como explica usted que los mayores aumentos presupuestales defendidos por el PRI hayan sido para Eruviel Ávila del Estado de México; los de Morena para la delegación Cuauhtémoc de Ricardo Monreal; los del PRD para el Distrito Federal; los del PAN para el estado de Puebla con el heredero de Rafael Moreno Valle; y los del PVEM en favor del municipio Benito Juárez (Cancún), en manos de su nuevo proyecto gubernamental (Remberto Estrada).
No fueron gratuitas las recientes y contantes visitas del aún gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, para negociar el apoyo de Velasco Coello a fin de acrecentar el presupuesto poblano que finalmente servirá para seguir financiando su campaña presidencial. Lo mismo sucedió con el Partido Verde donde las instrucciones de Jorge Emilio González fueron precisas e incuestionables para beneficiar Remberto Estrada Barba como el nuevo gran proyecto partidista.
A sus 28 años, Remberto Estrada ha sido llevado por el Partido Verde Ecologista de México por un acelerado proceso de crecimiento político y de imagen para convertirlo en su “carta fuerte” en Quintana Roo, lugar en donde los “verdes” hacen millonarios negocios. Tras el fracaso en Chiapas, el PVEM busca llevar a Estrada Barba en una ruta similar a la de Manuel Velasco para encumbrarlo en el poder estatal de la mano del PRI.
Están equivocados quienes creen que el sacrificio al presupuesto chiapaneco se hizo a espaldas de Velasco Coello. Por si las dudas, ahí están los votos de amigos y aliados cercanos del gobernador chiapaneco como Sasil de León Villard, Emilio Salazar Farías, Rafael Guiaro Aguilar y Luis Ignacio Avendaño Bermúdez, quienes respaldaron el presupuesto federal y, con ello, la reducción presupuestal para Chiapas. Una decisión que seguramente no tomaron sin la venia de su jefe.
No, la verdadera explicación de lo que sucedió con el PEF 2017 para la entidad chiapaneca es más profunda de lo que aparenta; pues lo que se asume como una traición partidista contra Manuel Velasco Coello, apunta a ser realmente una nueva traición del gobernador chiapaneco contra el pueblo de Chiapas, para privilegiar intereses personales o de grupo, con todo y la simulación de indignación que implica.