En caso de no haber sorpresas de última hora, este lunes en punto de las cuatro de la tarde el camino a la elección de rector en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach) estará prácticamente definido, con opciones contrastantes que por sí mismas hacen lógica la ruta más viable hacia la determinación de la Junta Directiva universitaria.
Y es que la elección interna en esta casa de estudios no es un asunto menor. Se trata de una de las dos universidades públicas más importantes de Chiapas, con la segunda matrícula estudiantil más grande a nivel estatal, además de otros tantos atributos educativos que le dan la importancia que evidentemente merece.
Lo plazos para la designación del rector que dirigirá los destinos de la Unicach durante los siguientes cuatro años están fijados ya por la Junta Directiva y no hay vuelta atrás. El periodo para la inscripción de postulantes está prácticamente consumado y hasta este domingo por la noche son sólo tres las opciones en el tintero.
Por un lado se encuentra el actual Secretario General de la Unicach, José Rodolfo Calvo Fonseca, quien fue de los primeros en oficializar su postulación, tras su fallido intento en 2014 cuando pretendió hacerse de la rectoría de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), quedando muy lejos de toda posibilidad real.
A Calvo Fonseca (que se le conoce más por sus actividades como empresario de bares y medios de comunicación proliferados durante el gobierno de Juan Sabines Guerrero) le pesa a cuestas la mala fama y el cúmulo de enemigos forjados durante años. En el rubro académico francamente es inferior a sus dos contendientes. Con menos de cinco tesis dirigidas hay muy poco que destacar.
Su crecimiento en lo político, empresarial y académico se gestó prácticamente durante el sexenio pasado. El actual gobierno estatal ha mantenido a Rodolfo Calvo en cargos medios, en una relación a todas luces estrictamente política. Por sus antecedentes, su posible ascenso a la Rectoría de la Unicach no sería cómodo para Manuel Velasco, por lo que hoy no resulta una opción viable para ese máximo cargo universitario.
Otra de las opciones recién autodestapadas es el propio rector Roberto Domínguez Castellanos a quien no le quedó de otra que postularse para su segunda relección o Calvo Fonseca se iría solo. En cuestión de un mes cambión su posición en torno al nuevo proceso de elección que ya había catalogado como una buena oportunidad para que “alguien más” dirigiera los destinos de la universidad aún bajo su responsabilidad.
La fructífera gestión de Domínguez Castellanos en materia de infraestructura escolar para la Unicach es innegable. Con serios cuestionamientos sobre el pobre crecimiento en la calidad académica, Roberto Domínguez innegablemente ha dado un nuevo rostro físico a la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas.
Pero el actual rector sabe a conciencia que su tiempo ahí ha llegado a su ocaso. En el fondo el actual rector está consciente del daño que haría al prestigio ganado aferrarse nuevamente a la rectoría unicachense. Simplemente no resultaría ético y moral, además de violatorio a ciertos puntos de la normativa universitaria, según algunos expertos jurídicos. Don Roberto sabe bien que es momento de nuevos aires.
La sorpresa reciente la dio el investigador, académico y periodista José Adriano Anaya, quien el paso viernes decidió subirse a la contienda en un anunció que honestamente poco se esperaban. “Al Gobernador sí le hablé, pero no para pediré permiso”, contestó tajante -con la dura franqueza que le caracteriza- a la pregunta de uno de los periodistas asistentes a la rueda de prensa.
La postulación de Adriano Anaya resulta paradigmática, fuera de lo acostumbrado durante las últimas elecciones a las rectorías universitarias de Chiapas. Y es que, además de su posición como periodista, José Adriano sí es una figura emanada de seno académico chiapaneco, con reconocimiento ante el Conacyt como parte del sistema de investigadores a nivel nacional.
Es un docente e investigador activo, con varias publicaciones en temas sociales, además de ser el responsable de la coordinación de la única maestría en defensa de derechos humanos en el sureste mexicano, pero sobre todo se trata de la figura que ha encabezado uno de los proyectos periodísticos más críticos durante la actual administración gubernamental.
Así, con el panorama antes mencionado, las cartas sobre la mesa y aunque parezca superficialmente inconcebible, hoy por hoy la opción más viable para ocupar la rectoría de la Unicach resulta la que el gobierno de Manuel Velasco no imaginó, la que no previó, pero que ahora le significa la mejor salida ante el inminente relevo universitario que se viene.
Si este lunes no nos encontramos con sorpresas repentinas, el camino más viable hacia la elección en la Unicach es más que evidente, así lo dicta la sensatez política que en caso de hacerse presente en este proceso universitario seguramente tendrá una nueva rectoría menos a modo, pero cordial.