Privatización: ¿No que no? (Expediente Político) José Contreras 18 Enero 15.- Mientras continúa la grotesca novela escrita por el gobierno federal con Kate del Castillo y El Chapo Guzmán como principales protagonistas, avanza de manera silenciosa la privatización del sector energético.

En este espacio hemos sido muy cuidadosos de no ser correa de transmisión del discurso de ciertos líderes mesiánicos y de sus jilgueros, quienes se oponen a cualquier tipo de privatización por dogma o por enarbolar una bandera política.

Ahora, sin rasgarnos las vestiduras, y sin ser simpatizantes de líderes mesiánicos, podemos sostener que lo que siguió a la reforma energética aprobada en 2013 es lo que el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto siempre negó: la privatización del sector.

El gobierno y sus aliados del PRI, del PAN y del PRD, han sostenido que no hay privatización del petróleo, de la electricidad y del gas, sino solo una “apertura” a la iniciativa privada.

Cuestión de semántica. Dicen que por “privatización” debemos entender la venta o desincorporación de activos de Pemex y de la Comisión Federal de Electricidad.  Pues bien, eso es lo que ocurrirá en breve.

Pemex y la CFE venderán o cederán en el corto plazo una buena parte de sus activos a la iniciativa privada mediante el Fideicomiso de Inversión en Energía e Infraestructura (Fibra E).

Por medio de este instrumento creado recientemente por el gobierno federal, Pemex y la CFE bursatilizarán la parte de sus activos que consideren necesario para financiar proyectos ya en marcha.

Los empresarios podrán invertir en dichos activos y con ello se convertirán en socios de Pemex y de CFE. Y los proyectos a financiar mediante este esquema no estarán bajo la dirección de ninguna de las dos empresas del Estado, sino bajo la de un gobierno corporativo.

Entonces: ¿Hay o no privatización?

La reforma constitucional del 2013 modificó el estatus jurídico y fiscal de Pemex y de la CFE. Ambos dejaron de ser organismos públicos descentralizados y se convirtieron en “Empresas Productivas del Estado”.

Antes de la reforma, Pemex y la CFE tenían el monopolio de la producción, distribución y venta de hidrocarburos y de energía eléctrica.

Ahora, debilitadas y con un presupuesto insuficiente, ambas deberán competir en contra de diversas empresas privadas por el mercado del petróleo y de la electricidad, lo que las llevará a su desaparición.

Como lo advertimos en la entrega del pasado viernes, la muerte de la CFE ya se inició formalmente, con su división en diversas empresas subsidiarias y filiales.

La cuenta regresiva para Pemex ya se inició también, con las primeras licitaciones para la exploración y explotación de petróleo y con la creación del instrumento Fibra E.

Hubiera sido deseable que el gobierno, al privatizar el sector energético, fortaleciera a Pemex y a la CFE y las convirtiera en empresas baluarte del Estado Mexicano que conservaran a toda costa la primacía respecto a las empresas privadas.

Pero no fue así. La reforma energética de Peña Nieto implica una privatización brutal, paulatina y silenciosa, que se hace todavía más silenciosa cuando los medios “grandes” conceden sus principales espacios a la cobertura de una gran novela que no podrían haber armado ni los mejores productores de la televisión.

OFF THE RECORD

**TRIUNFO DEL PRI

El PRI ganó de nueva cuenta las elecciones para gobernador de Colima.

El candidato del PAN, Jorge Luis Preciado, decidió aceptar su derrota y no impugnar los comicios extraordinarios, que tuvieron lugar el pasado domingo.

El triunfo fue para el priista José Ignacio Peralta.

Y sin duda, para el dirigente nacional de su partido, Manlio Fabio Beltrones.

**NOS FALTAN CINCO

El gobierno de Veracruz hizo su aportación a las estadísticas de desaparecidos en nuestro país.

Desde la semana pasada, cinco jóvenes del municipio de Tierra Blanca se encuentran desaparecidos.

Ya hay varios elementos de la policía estatal detenidos.

Pero de los jóvenes, nada.