11 ENERO 16.- Los medios oficialistas, entre ellos varios de los más poderosos en cuanto a recursos económicos y cobertura, emprendieron una campaña oficiosa de linchamiento en contra de Kate del Castillo y Sean Penn.
El gran pecado de los actores es haberse reunido con el narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán cuando éste se encontraba prófugo tras su fuga del penal federal del Altiplano.
En el fondo, muchos de los periodistas que se han sumado al linchamiento de los actores hubieran deseado que El Chapo los contactara a ellos para concederles una entrevista.
El periodista Julio Sherer dijo en abril del 2010: “Si el Diablo me ofrece una entrevista, voy a los infiernos”.
El fundador de Proceso justificó así el hecho de que días antes acudió a un lugar nunca identificado por él para hacerle una entrevista a Ismael El Mayo Zambada, a petición expresa del narcotraficante.
Sherer antes entrevistó a Sandra Ávila Beltrán, La Reina del Pacífico, y posteriormente a Rafael Caro Quintero. Y nunca nadie lo linchó como ahora ocurre con dos actores que se encontraron con El Chapo Guzmán.
Kate del Castillo y Sean Penn no son periodistas y así quedó confirmado con la muy desafortunada redacción –en forma y en contenido-- de la nota publicada por la revista The Rolling Stones a partir del intento de entrevista con El Chapo.
Pero el hecho de no ser periodistas no los convierte en cómplices o encubridores del narcotraficante solo porque hicieron lo que muchos periodistas ahora escandalizados hubieran querido hacer: encontrarse con el capo.
Los motivos que tuvieron Kate y Penn para hablar con El Chapo fueron comerciales, pues el narco les había encargado filmar una película biográfica.
Si la intención de financiar una película era lavar dinero y los actores estaban conscientes de ello, las autoridades tendrían que acreditarlo debidamente.
Pero el solo hecho de haberse reunido con El Chapo y de haber intentado hacerle una entrevista –que derivó en un video con respuestas a preguntas concretas sin posibilidad de réplica-- no convierte a los actores en delincuentes.
El linchamiento oficioso en que incurrieron varios medios y varios periodistas hicieron que la atención se desviara hacia un asunto frívolo, como lo es el encuentro de dos actores con un narcotraficante, cuando aún hay varias preguntas sobre la recaptura de El Chapo.
Nadie ha aclarado las contradicciones entre la versión de la PGR sobre la recaptura y el comunicado mañanero de la Secretaría de Marina.
Tampoco sabemos en qué forma se fortaleció la seguridad del penal del Altiplano, si es que así fue, ni quiénes son las otras personas que fueron detenidas en el operativo denominado Cisne Negro, que tuvo lugar en Los Mochis.
El asunto de Kate del Castillo y de Sean Penn es un buen distractor de otros asuntos no relacionados con El Chapo, relevantes para el país.
Y es un buen distractor gracias a los medios y a los periodistas oficialistas, siempre dispuestos a servir al poder.
OFF THE RECORD
**CUERNAVACAZO
Uno de los asuntos importantes a los que se dejó de prestar atención por el humo mediático en torno al Chapo es la violencia en Morelos.
El pasado domingo una familia fue atacada a balazos en Cuernavaca, con saldo de dos niños muertos.
Sí, en plena capital de Morelos.
Y con todo y Mando Unico.
**GUERRA DE LODO
Lo que protagonizaron el pasado domingo los candidatos del PRI, José Ignacio Peralta, y del PAN, Jorge Luis Preciado, al gobierno de Colima, fue todo, menos un debate.
Los dos contrincantes se descalificaron, se insultaron y se acusaron mutuamente, pero sin pruebas.
El domingo es el Día D para ellos y para muchos otros.