Héctor Estrada
Después de los tiempos de campaña y la vorágine electoral llegó el día de la decisión final. Una determinación que este domingo estará sólo en manos de los ciudadanos dispuestos a salir a las urnas y elegir al gobernante o representante legislativo para los próximos tres años.
Durante los últimos 30 días Chiapas vivió uno de los procesos electorales más turbios y anómalos de su historia, con vergonzosas guerras de difamaciones entre candidatos, uso descarado de programas sociales para la “compra del voto”, campañas inequitativas con clara intervención gubernamental y un árbitro electoral plagado de errores sospechosos.
Ese fue el proceso electoral en Chiapas que ahora concluye entre escandalosas anomalías como la distribución de boletas con candidatos no registrados y candidatas “fantasmas”, graves “errores” de impresión, consejeros electorales en plena remoción y más de 350 denuncias contra el partido gobernante por delitos electorales como el reparto de despensas y otros programas sociales para condicionar el voto.
Los desacatos y violaciones a la ley electoral estuvieron a la orden del día. No hubo resolución federal que no fuera esquivada de manera tramposa para mantener la estrategia en marcha. Las cínicas irregularidades llevaron a Chiapas nuevamente a escena nacional, cobrando grave factura para la credibilidad del árbitro electoral local y al propio gobernador Manuel Velasco.
Así fueron los tiempos de campañas en la entidad. Sin embargo, hoy nos toca a los ciudadanos marcar en la boleta la opinión que verdaderamente importa para la lastimada democracia chiapaneca.
Llegó el momento de salir a las urnas, sin miedo, sin compromisos partidistas, ni apatía, para ejercer el derecho que todos tenemos al voto libre y secreto.
Salgamos a votar porque Chiapas necesita de ciudadanos dispuestos hacer valer la opinión de las verdaderas mayorías.
Salgamos a votar para demostrar que el voto razonado o voto útil sí pude ganarle a los sufragios acarreados o comprados que se sustentan de la necesidad y la ignorancia.
Salgamos a votar para hacer efectivo en las urnas lo que tanto expresamos en las redes sociales, las calles, escuelas o centros de trabajo.
Salgamos a votar para demostrar que somos mayoría, y así dejar finalmente en las manos de las autoridades electorales la responsabilidad de acatar o no el mandato mayoritario.
Salgamos a votar porque también es una responsabilidad de todos, sobre el tipo de municipios o autoridades que queremos heredar a las futuras generaciones.
Salgamos a votar para vencer a la corrupción y al abuso del poder que mantiene secuestradas a las instituciones y tanto han dañado a Chiapas.
Salgamos a votar porque otros estados como Nuevo León y Jalisco ya no han demostrado que si es posible derrotar a “los gigantes”.
Salgamos a votar porque Chiapas y Tuxtla Gutiérrez nos necesitan.
Simplemente, salgamos a votar…
