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¿Paco, Willy o Carlos para los próximos tres años? (En la Mira) Héctor Estrada Con las horas contadas para el periodo de campañas políticas, la contienda por la capital chiapaneca se enfila hacia sus últimos días de definiciones, en medio de una disputa cerrada a solamente tres posibilidades reales para ganar la elección: Morales con la “ola Morena” y la cargada gubernamental; Ochoa con la estructura priista y su papel como abierta oposición; o Rojas con el buen recuerdo de su gobierno pasado y el “voto duro” que arrastra desde hace al menos dos décadas.

No hay nada definido. Las encuestas discordantes o contradictorias, compartidas públicamente por los involucrados, y la cerrada competencia entre las tres figuras, no permiten definir con seguridad a un claro contendiente ampliamente aventajado. Todo se definirá en las urnas el próximo domingo con resultados que seguramente llegaran a cuentagotas.

A Morales no le ha ido nada bien durante los últimos meses en materia de popularidad. Las persistentes protestas emanadas desde la misma base trabajadora del ayuntamiento, su posición como presidente municipal con licencia y su relación de complicidad bastante fresca con el gobierno de Manuel Velasco Coello han minado una campaña de reelección que no le ha resultado nada sencilla.

Ha basado su campaña electoral exclusivamente en dos programas que deben reconocerse exitosos como son la instalación de contenedores y la rehabilitación del alumbrado público; además del paquete especial de obra pública liberado por las autoridades estatales para engordar la percepción ciudadana durante los meses previos a la elección. Sin embargo, su poco carisma, su clara distancia con la ciudadanía y los escándalos de abusos y corrupción en torno a Veolia, Convivencia Infantil y la base trabajadora municipal se han convertido en “duras piedras” para sus zapatos.

Carlos Morales ha fincado buena parte de sus esperanzas en repetir el efecto Morena-Obrador que lo benefició hace tres años. Es un aspirante que tiene a sus adeptos bastante identificados y, tomando en cuenta los antecedentes de 2018 con el sorpresivo voto lineal morenista, debe tomarse bastante en serio a la hora de las definiciones.

Willy Ochoa es un personaje que tampoco puede perderse de vista. Pese a las innegables controversias que lo rodean por el pasado incómodo, es un político con bastante experiencia, que sabe hacer política y, sobre todo, enfrentar procesos electorales. Ahora, le ha tocado contender desde la oposición, con el discurso más duro de todos los contendientes respecto a los tres niveles de gobierno y los errores cometidos por el ayuntamiento en turno.

Hoy cuenta con el respaldo de Partido Acción Nacional en la capital chiapaneca que, tras una larga disputa interna, decidió confiarle la candidatura más importante que elegiría el panismo para la alianza dentro de Chiapas. Con propuestas en materia de reactivación económica, la experimentada estructura electoral priista a cuestas, el apoyo de la estructura panista y el PRD, Willy es un personaje que también debe tomarse muy en serio a la hora de hacer efectivos los votos en las urnas y sus conteos finales.

La terna de posibilidades reales está completada por Paco Rojas. Ahora respaldado por Movimiento Ciudadano, Rojas se ha colocado nuevamente como uno de los contendientes más fuertes y el que más rápido a escalado entre las preferencias electorales. Paco no necesitaba de mayor propaganda. Es un personaje bastante conocido en la capital estatal, que carga a cuestas los buenos resultados de su gobierno municipal pasado como una de sus principales cartas de presentación.

En la recta final Rojas parece ser el más fortalecido. Con las principales figuras panistas (que marcaron los mejores tiempos de Tuxtla Gutiérrez hace dos décadas) expresándole públicamente su respaldo, varias muestras de apoyo emanadas incluso de otros partidos y la cada vez más notoria inclinación de varios sectores hacía su candidatura, el ex presidente municipal es una figura que no puede perderse de vista, quien aparenta tener ligera ventaja de último momento y amplias posibilidades de desquitar el triunfo descaradamente robado en 2015.

Si bien es bueno reconocer que en el resto de los 11 candidatos y candidatas hay personajes valiosos, lamentablemente lograron no repuntar lo suficiente en popularidad para generar posibilidades de triunfo reales, y con ello las matemáticas electorales no dejaron mucho margen de maniobra. Los días están contados y “las cartas puestas sobre la mesa” para conocer el próximo domingo al presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez para los próximos tres años… así las cosas.