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Por qué Paco Rojas es fuerte contendiente 20 años después Más allá de las filias o fobias que rodean a la figura de Francisco Rojas Toledo, es innegable admitir que el ahora candidato de Movimiento Ciudadano a la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez se ha convertido al menos durante las últimas dos décadas en un referente persistente e inconfundible dentro de la política local.

Hoy enfrenta su tercer intento consecutivo por regresar al gobierno de la capital chiapaneca, ya lejos del Partido Acción Nacional (PAN), pero nuevamente entre los tres candidatos punteros dentro de los principales sondeos de opinión. Y la pregunta inevitable surge: ¿Por qué el único ex alcalde en contienda (ya que Morales continúa siendo presidente con licencia) sigue siendo un fuerte contendiente electoral 20 años después de dejar el ayuntamiento?

Tras casi 10 años lejos de las contiendas electorales, en 2015 Rojas Toledo decidió aceptar la invitación del Acción Nacional para encabezar la candidatura al ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez. Habían trascurrido cuatro administraciones desde que la última presidenta municipal panista, Victoria Rincón Carillo, fue relevada por el ahora cuestionado ex gobernador Juan Sabines Guerrero.

Los gobiernos de Jaime Valls, Yassir Vázquez y Samuel Toledo, impuestos por el poder Sabines, habían dejado a cuestas un largo expediente de endeudamiento, corrupción y señalamientos públicos que gestaron uno de los más profundos deterioros para la capital estatal. Sin embargo, de frente estaban también las intenciones del nuevo “gobierno verde”, bajo el mando de Manuel Velasco, para apropiarse del ayuntamiento tuxtleco.

Así fue como se desarrollo la contienda de 2015 por el gobierno de Tuxtla Gutiérrez; en un enfrentamiento directo entre la candidatura panista de Francisco Rojas y toda la cargada electoral del gobierno verde, tras la postulación de Fernando Castellanos Cal y Mayor. Esta demás narrar lo sucedido, pero hoy sabemos que esa elección se convirtió en una de las más escandalosas en la historia de la capital chiapaneca.

Con miles de evidencias en redes sociales sobre las irregularidades cometidas, una constancia de mayoría entregada a escondidas y una autoridad electoral evidenciada (que luego fue destituida), la elección fue descaradamente arrebatada, entregando el ayuntamiento al PVEM. No fueron suficientes las manifestaciones multitudinarias, las protestas y las pruebas de fraude presentadas, para que Velasco Coello dejara el capricho de robarse la elección.

El intento de reivindicación al anómalo proceso de 2015 se dio en 2018, justo en el marco de la elección presidencial. Rojas Toledo nuevamente encabezaba los sondeos de opinión para el ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, pero, como le sucedió al resto de los opositores de Morena, nunca se imaginó el fenómeno electoral que estaba por suceder el 1 de julio.

Lo que se advertía como un inminente triunfo para la fórmula encabezada por el ex presidente municipal, terminó sepultado por el “efecto Obrador” y la votación 6 de 6. Esa que dio el triunfo a candidatos y candidatas que ni campaña electoral hicieron y fueron sorprendidos por victorias inesperadas como regalo de una elección presidencial homogenizada en las urnas.

Este año Francisco Rojas está en su tercer intento consecutivo. No se concretaron los acuerdos con el PAN para la conformación de la fórmula, debido a diferencias irreconciliables durante la negociación de espacios y la presunta imposición de intereses externos al panismo; por lo que el asunto terminó convirtiéndose en una desbandada de importantes figuras como Enoc Araujo, Victoria Rincón, Valdemar Rojas y Juan Carlos Cal y Mayor, entre otros, hacia Movimiento Ciudadano.

A eso se debe que Rojas encabece por primera vez una candidatura fuera de Acción Nacional, sin el jugoso presupuesto que ofrece la alianza tripartita entre el PRI, PAN y PRD. Sin embargo, aún sin la franquicia panista de respaldo, el expresidente municipal se encuentra nuevamente entre los contendientes punteros, en la disputa directa por el gobierno municipal. Otra vez como uno de los candidatos más incomodos para los intereses de los aspirantes con mayor poderío.

Al también controversial médico ginecólogo le sigue alcanzando la buena percepción dejada tras su gobierno municipal. El buen recuerdo de su administración continúa siendo su principal credencial a la hora de pedir el voto. Y es que, hay que decirlo con toda honestidad, la administración encabezada por Francisco Rojas es considerada por muchos uno de los mejores gobiernos de Tuxtla Gutiérrez durante las últimas décadas.

Y no se trata de afinidades simplonas, sino de una realidad innegable que tiene como mayor evidencia el “voto duro” que Rojas Toledo arrastra a más de 20 años de dejar el ayuntamiento, que le ha alcanzado para ganarle en las urnas al delfín de Manuel Velasco en 2015, que en 2018 pudo darle la presidencia municipal sin el “efecto obrador” y que ahora lo tiene nuevamente entre las dos o tres posibilidades de ganar la elección.

Todo sin la necesidad de hacer costosas campañas y sin el respaldo de los grandes partidos; compitiendo además como el único candidato de resultados evaluables a largo plazo y exponiéndose a un escrutinio electoral que difícilmente sus sucesores (Sabines, Valls, Vázquez, Toledo o Castellanos) podrían enfrentar tranquilamente, tras el autoexilio que todos ellos mantienen convenientemente hasta ahora.

Francisco Rojas Toledo, es -sin duda- un personaje suigéneris de la política local que se va a “jugar sus últimas cartas”, abogando a esa nostalgia del Tuxtla que hace muchos años parece estar eclipsado, al recuerdo de obras como la remodelación de la Avenida Central, la construcción del Reloj Floral, la Casa del Abuelo, el proyecto de iluminación urbana, los programas de pavimentación y las audiencias ciudadanas, entre otras, que ahora sólo están en la memoria de quienes tienen 20 años o más habitando esta ciudad… así las cosas.