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Huachicoleros armados ganan terreno al norte de Chiapas La presencia de bandas delincuenciales dedicadas al robo de combustibles, también conocidos como huachicoleros, ha registrado un repunte preocupante durante los últimos dos años en el norte de Chiapas. En tan sólo un año la entidad pasó de 16 tomas clandestinas detectadas en 2019 a 45 en 2020, lo que significa un incremento de más del 180 por ciento en la incidencia.

El total de la nueva toma clandestina detectada el año pasado se localizaron en un sólo sitio: el municipio de Reforma. Se trata de un problema que hoy mantiene en alarma a los ejidatarios del lugar, pues con el aumento de los puntos de ordeña a las tuberías de Pemex también ha habido un incremento de la presencia de grupos armados y explosiones en la zona.

Tan sólo durante el año pasado se reportaron al menos dos explosiones en el municipio, de las que poco o nada se dijo. No obstante, pese a las constantes denuncias de los ejidatarios la presencia de la Guardia Nacional ha sido prácticamente nula. Es un problema que avanza en silencio y ante la indiferencia de las autoridades federales.

De acuerdo a especialistas en el tema, el fenómeno podría ser resultado del desplazamiento de las bandas delincuenciales hacia zonas menos vigiladas en el sur, debido a los operativos en el centro y norte del país. Se trata pues de un problema que en sólo un año ha llevado a Chiapas del lugar 20 al 16 entre los estados con mayor presencia de guachicoleros y que, de no hacerse nada al respecto, podría complicarse en muy poco tiempo.

La situación se ha acompañado de un aumento paralelo de la presencia de traficantes o vendedores irregulares de gasolina dentro de la propia entidad. La explosión de un expendio clandestino en diciembre pasado en el municipio de Mazapa de Madero puso de manifiesto un delito que se comete todos los días, pero del que poco se habla.

Cada año se estima que de manera irregular ingresan por la frontera entre Chiapas y Guatemala alrededor de 400 mil litros de gasolina. En pipas, camiones cargados de contenedores improvisados e, incluso, a la vista de las autoridades fronterizas, el combustible ingresa a nuestra entidad sin muchas complicaciones.

Se trata de gasolina que termina siendo comercializada en expendios clandestinos como el de Mazapa de Madero a litros 4 o 5 pesos más baratos que en las gasolineras reguladas. Es un negocio ilícito que hoy tiene al borde de la quiebra a más del 40 por ciento de las gasolineras de la región y ha provocado el despido de al menos 500 empleados durante los últimos años.

Pero el asunto va más allá de los evidentes riesgos que significa su venta ilegal. El incremento de expendios irregulares y el aumento en el ingreso de combustible también ha puesto en “jaque” a las gasolineras y los empleados que dependen de ellas. Según una investigación hecha por Noticieros Televisa, durante los últimos años las ventas se han desplomados en alrededor de un 70 por ciento.

Es, en conjunto, un problema de delincuencia armada, alto riesgo y competencia desleal que transcurre sin las mayores complicaciones, que genera numerosas pérdidas para la economía local y la preservación de empleos; pero también que mantiene latente la posibilidad de tragedias provocadas por la irresponsabilidad de las bandas delictivas, la inconsciencia de los consumidores y, sobre todo, la complicidad de autoridades corruptas… así las cosas.

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