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La otra traición de Velasco (En la Mira) Héctor Estrada Era un secreto a voces que sólo necesitaba pruebas para confirmar las sospechas. Por eso en Chiapas la publicación del video en el que David León Romero, asesor y operador político durante el gobierno de Manuel Velasco Coello (2012-2018), aparece entregando dinero en 2015 a Pío López Obrador para financiar a Morena no generó mayor sorpresa.

Más allá de las nuevas evidencias presentadas y las que seguramente aún faltan por aparecer, para los chiapanecos desde hace mucho tiempo no cabe la más mínima duda de que el gobierno de Velasco financió con recursos públicos las aspiraciones políticas de Obrador y su partido de reciente creación.

La debacle desde los primeros años del gobierno de Enrique Peña Nieto, con quien hizo alianza y se arropó políticamente para llegar al gobierno de Chiapas, y el inevitable fracaso de la administración federal, llevaron muy pronto a Velasco Coello a trabajar con los dos frentes políticos opositores con miras a su relevo en 2018.

La traición al Partido Revolucionario Institucional (PRI) se hizo cada vez más evidente tras las elecciones intermedias. Pero nada parecía definitivo en la contienda presidencial. Sí, fue su abuelo y miembros obradoristas incrustados en su gabinete quienes finalmente terminaron haciendo los “amarres” necesarios para alcanzar acuerdos con Andrés Manuel. El intermediario designado fue desde el principio Pío. Un viejo conocido de la política local.

Los acuerdos y vínculos de financiamiento electoral fueron advertidos durante años por opositores e investigaciones periodísticas. Así, mientras por un lado Velasco juraba lealtad a Peña Nieto y se favorecía de la protección presidencial para saquear a Chiapas, por el otro entregaba fuerte sumas de dinero a los emisarios de Morena para demostrar su “apoyo” y comprar inmunidad en caso de que los planes de su grupo político no resultaran.

El mismo dinero que la complicidad y protección de Enrique Peña le permitió saquear del erario en Chiapas terminó por financiar a la oposición del gobierno priista y garantizar su impunidad. Pero la traición al grupo político que le permitió acceder a la gobernatura fue insostenible desde 2017. Desde el inicio del proceso electoral Peña Nieto llamó a Velasco una y otra vez para aclarar las acusaciones en su contra.

Por eso la ríspida reunión con el entonces secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, el 31 de enero de 2018 (sólo unos meses antes del inicio de las campañas presidenciales) para advertir a Velasco sobre las consecuencias de su evidente su traición. Por eso el rompimiento público en voz de la entonces dirigente nacional del PRI, Claudia Ruiz Massieu, el 27 mayo de 2018, con el gobierno verde en Chiapas.

Peña, el PRI y la clase política nacional sabían perfectamente que el dinero malversado por Velasco desde Chiapas no sólo estaba financiando la campaña de José Antonio Meade, sino también la de Obrador y su partido. Conocieron las pruebas y confirmaron la traición que terminó desencadenando un rompimiento que llevó a los principales cómplices del saqueo en Chiapas a candidaturas en las fórmulas encabezadas por Morena y al sabotaje final contra la candidatura de Roberto Albores Gleason que, está de más decir, sería el artífice de la venganza priista contra gobierno verde.

La otra traición

Sin embargo, lo que el video publicado por Carlos Loret de Mola expone tiene implicaciones que van más allá de confirmar el financiamiento de su gobierno a la candidatura obradorista, expone de fondo la otra traición, que hasta ese momento carecía de pruebas y que seguramente no cayó nada bien al ahora presidente.

Y es que, resulta indiscutible que ambos videos fueron orquestados en ese entonces por el asesor y operador político de Velasco (David León) para poner “un cuatro” al hermano de Andrés Manuel y tener evidencias de lo ocurrido ¿a fin de chantajear, negociar o extorsionar en caso de fuera necesario? Sería demasiado inocente creer que se trató de una decisión unilateral, sin la venia de su jefe el gobernador verde. De las excusas que aseguran se trataba de donaciones ciudadanas mejor ni hablar, pues resultan una grosería cínica a la inteligencia y el sentido común.  

Hoy resulta claro que Manuel Velasco no confiaba totalmente en los acuerdos con obrador para garantizarle impunidad y estaba listo para traicionarlo si las condiciones lo requerían. Se hizo de las evidencias necesarias para una “última negociación” y, seguramente, debe haber detrás muchas pruebas más de esa traición sistemática con sus respectivas cartas de salvación que evidentemente ya tuvieron fugas contraproducentes.

A Obrador ya no le debe quedar ninguna duda de lo que tanto le advirtieron otros tantos personajes cercanos a él, que nunca han aceptado y confiado en el ex gobernador chiapaneco. Pero también quedan menos dudas al pueblo de Chiapas de las razones que hicieron posible la impunidad para los saqueadores verde y la traición flagrante de la 4T hacia un pueblo ávido de justicia… así las cosas.