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Médicos y enfermeras de Chiapas, solos ante violencia irracional por Covid-19 (En la Mira) Héctor Estrada Los ataques contra unidades hospitalarias y personal de salud parecen haberse convertido en Chiapas en una constante vergonzosa e injustificable durante los tiempos de la Covid-19. Los casos de unidades móviles quemadas, clínicas vandalizadas y agresiones físicas contra médicos y enfermeras han llevado a Chiapas a su más vergonzosa exposición mediática como resultado del miedo, la ignorancia y la desinformación.

Durante los últimos tres meses se han registrado al menos ocho casos graves de violencia contra instalaciones y personal de salud en la entidad. El más reciente ocurrió apenas el pasado fin de semana cuando la doctora Alejandra Natarén, que realizaba guardia en el Hospital del ISSSTE en Tuxtla Gutiérrez, fue golpeada salvajemente por familiares de un enfermo de Covid-19.

La histeria de los familiares y la solicitud de la doctora para que se calmaran y permitieran atender al paciente terminó en una severa golpiza, cuyas contusiones pusieron a la víctima en riesgo de perder el ojo derecho. Los testigos y las cámaras de seguridad grabaron la indignante agresión donde la doctora no pudo hacer mucho para escapar del ataque.

Y no fue el único caso, la madrugada del pasado domingo otro episodio acaparó los titulares noticiosos de la mañana. Y es que, ante la negativa del personal médico para dar prioridad a su hija sobre el resto de pacientes que esperaban ser atendidos, un hombre enfurecido decidió agredir al personal, para luego subir a su auto y estrellarlo contra la puerta de acceso del área de urgencias de la Clínica IMSS de Las Palmas en la capital chiapaneca.

A decir de María de Jesús Espinosa de los Santos, secretaria general de la Sección 50 del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Salud, la situación se ha vuelto bastante preocupante debido a la elevada vulnerabilidad en la que hoy se encuentran los centros de salud y su personal en las diferentes regiones de Chiapas.

Los reportes sobre agresiones verbales y físicas contra médicos, enfermeras y personal administrativo de los centros de salud de la entidad han alcanzado niveles nunca antes vistos. No hay esquemas de protección, seguridad adicional o presencia de la Guardia Nacional, como se había anunciado, denunció Espinosa de los Santos. “Se ha dejado al personal prácticamente solo para enfrentar la situación y sus riesgos colaterales”, aseguró.

Los episodios más graves que han cobrado relevancia nacional se han registrado en municipios como Venustiano Carranza, Las Rosas, Comitán, San Andrés Larráinzar, Tonalá, Las Margaritas y Tuxtla Gutiérrez. En la mayoría de los casos han sido grupos de pobladores enfurecidos, impulsados por la incredulidad, falsas teorías o desinformación, quienes han irrumpido en clínicas públicas para vandalizarlas.

Suena increíble que en plena crisis epidemiológica haya ataques de ese tipo a clínicas y hospitales, que en muchos de los casos resulta ser el único centro de salud en la zona, pero es una realidad que no deja de suceder en Chiapas. La ignorancia, el rezago social, el miedo y la desinformación han sido una mezcla determinante para desencadenar episodios tan incompresibles como los acontecidos recientemente en la entidad chiapaneca.

Lo cierto es que, pese a las constantes agresiones y las promesas del gobierno federal para dotar de mayor seguridad a instalaciones y personal de salud, los médicos y enfermeras siguen solos para enfrentar los riesgos generados por la histeria, la desesperación y la irracionalidad. Poco o nada se ha hecho para generar medidas de seguridad efectivas en entidades como Chiapas donde el miedo y desinformación también son un peligro latente… así las cosas.