Complacencias, no comparecencias (Artículo Único) Ángel Mario Ksheratto Desglosar es la separación de un todo para considerar cada componente por aparte; es decir, uno a uno. Pomposamente se llama “Desglose pormenorizado del informe del Ejecutivo” a las comparecencias de los secretarios de estado ante el Congreso del Estado, en éste caso, ante las comisiones respectivas. El formato de las asistencias de los funcionarios, no cumple con las expectativas primarias de la sociedad: transparencia, honradez y eficiencia. Tiene limitaciones que arrastran a cualquiera a la sospecha.

Anteriormente, los secretarios acudían al Pleno de la Cámara de Diputados y cualquier legislador, en uso de sus atribuciones, tenía derecho a interrogar a quien debía detallar lo informado por el Jefe del Ejecutivo. El cuestionamiento era un poco más extenso y, aunque no quedaban muchas cosas claras, por lo menos, daba cierta legitimidad parlamentaria a los diputados y credibilidad a los empleados públicos.

En ésta semana y los últimos días de la pasada, han pasado casi todos los miembros de gabinete. Solo los diputados integrantes de la comisión correspondiente, tienen derecho a hacer preguntas… Rectifico: derecho a quemar incienso al invitado. Los demás, se limitan a observar; su libertad de expresión y obligación de defender a sus representados, se ha coartado brutalmente.

Así, los del banquillo, han mentido una y otra vez. El día que la encargada del despacho de la Secretaría para el Desarrollo y Empoderamiento de las Mujeres acudió a echar mentira, pregunté a una diputada por qué no había ella cuestionado a la funcionaria sobre los abusos que en esa dependencia se cometen a diario contra las mujeres. La legisladora, estaba debidamente enterada, puesto que las señoras que protestaron, habían pedido previamente, su apoyo. “Yo no soy Ministerio Público para andar interrogando gente”, respondió y salió huyendo. Voy a serles franco: desconozco el nombre de la susodicha. Son tan populares, agraciados y reconocidos los actuales diputados, que pasan desapercibidos.

A Nancy López Ruiz, no le costó lidiar (ni quiso) con los diputados. Cuando una de las legisladoras quiso saber sobre la inversión de esa cartera, se limitó a dar una cifra cerrada, concreta. No dijo más. Se supone que debió desglosar cifra por cifra, número a número; debió mostrar factura sobre factura, contrato por contrato. Nada de eso. A la funcionaria, nadie le preguntó sobre los abusos que en sus mismas oficinas, se cometen contra las mujeres.

Por ejemplo, el despido injustificado de la delegada de la SEDEM en la región de Simojovel, Claudia Torres Mendoza, quien a juicio de la titular de la dependencia, cometió dos errores: denunciar penalmente a su agresor, Ángel Iván Hidalgo Morales (alcalde de Simojovel) y estar embarazada. ¿No se establece en la ley que es delito despojar de su empleo a las mujeres embarazadas? ¿Y las leyes para castigar a los golpeadores de mujeres y potenciales feminicidas?

Como la funcionaria en mención, nunca, los titulares de las distintas carteras, han recibido tantas felicitaciones. No han ido a desglosar el informe del Ejecutivo, sino a recibir parabienes por un trabajo que, seamos francos, han hecho muy mal.

Si revisamos cada área, cada dependencia, hay total incapacidad. Indisciplina en el gasto público y excesos que no se pueden admitir.

Las comparecencias, más que explicaciones claras y honradas de cómo y qué se está haciendo en beneficio de todos los chiapanecos, son irreverentes apariciones complacientes que nos indican la verdadera cara de los funcionarios. Y la de algunos legisladores.

En toda comparecencia, debe prevalecer la voluntad para la transparencia. Lo que hasta ahora hemos visto, no ha reflejado el interés de los Poderes para dar buena y sana cuenta del dinero público. Es, por desgracia, una especie de aplausometro; un concurso para saber quién recibe más lisonjas, no un lugar de donde salga la realidad financiera y de desarrollo de Chiapas.

No hemos visto responsabilidad de ninguna de las partes y eso, señores, es grave. Muy grave, porque antes que hacer saber a la ciudadanía la verdad sobre los avances y estancamientos, se está provocando la duda, la sospecha. ¿A quién hace daño esa actitud? ¿De quién sospecha la gente? En síntesis, los chiapanecos se están quedando en la orfandad informativa; se están quedando sin transparencia y sin la posibilidad de tener, a ciencia cierta, idea de en qué se están gastando sus impuestos. Se exige, por tanto, seriedad, responsabilidad y compromiso serio con la ciudadanía. Nada más.