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Represión y misoginia municipal (Artículo Único) Ángel Mario Ksheratto Acoso laboral y sexual; retención salarial, amenazas e intimidaciones… Son las armas que, contra decenas de trabajadores, utiliza el alcalde de Tuxtla Carlos Orsoe Morales Vázquez, para reprimir a los trabajadores que exigen salarios justos y pago de aguinaldo, cuya prestación, no paga aun, pese a que, según trascendió, habría alcanzado un acuerdo con la Secretaría de Hacienda para obtener una especie de adelanto del presupuesto del año que viene, lo cual, de confirmarse, deberá ser considerado delito, toda vez que incurriría en desvío de recursos.

La misoginia y otras fobias de Carlos Morales, han sido su sello distintivo en los cargos públicos que ha ostentado; cuando fungió como secretario del Medio Ambiente, ordenó la expulsión de un grupo de mujeres que tenían concesiones para vender alimentos en las inmediaciones del Zoológico de Tuxtla Gutiérrez.

En lo que va de su administración municipal, más del 75 por ciento de los empleados despedidos, son mujeres; a éstas, según quejas de las y los afectados, el alcalde, a través de los jefes de áreas, les retiene el salario, los envían al departamento jurídico y les obligan a firmar sus renuncias.

De acuerdo a testimonios, el acoso ha llegado a extremos peligrosos; uno de éstos cuenta cómo su casa es constantemente vigilada por hombres desconocidos. Una mujer contó que su hogar fue allanado por un grupo de personas, sin que robasen nada.

Otro empleado asegura que por el solo hecho de haber comentado una publicación en una red social, donde se exponían los excesos e inoperancia del edil Morales, fue reasignado a un área donde no hace nada, en tanto que las últimas dos quincenas, no le han sido liquidadas.

Del temor, los empleados afectados, han pasado al terror; los tratos de los jefes y secretarios municipales, son inaceptables. Humillantes y a veces, rayanos en la violencia física.

La necesidad de un empleo para mantener a sus familias, les ha obligado a callar, dice una mujer con 17 años de laborar en la municipalidad. A ella también la confinaron a un área donde nada hace. La intención es aburrirla, desesperarla y termine por renunciar, con lo que también renunciaría a la indemnización que ordena la ley Federal del Trabajo.

La represión del alcalde capitalino, se acentúa si se le reclama su proceder. Siempre ha sido represor; es parte de su naturaleza política, como también lo es, pactar con sus supuestos adversarios. De hecho, funcionarios de rango medio que trabajaron en la administración de Fernando Castellanos Cal y Mayor, están regresando a puestos clave, mientras que colaboradores del excandidato a la alcaldía, Carlos Penagos, asumen puestos con sueldos de entre 15 y 30 mil pesos mensuales.

Esto, pese a que el edil Morales Vázquez, asegura no tener presupuesto para el pago de salarios caídos y que se comprometió a seguir la ruta de austeridad trazada por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Algunos trabajadores están analizando interponer una demanda colectiva, pero temen a las represalias. Todo se esperaba de Morales Vázquez, menos que resultase represor y misógino. ¿Habrá quién le ponga un alto?

Transitorio

Menudas consecuencias traerán el nada recortado presupuesto federal para el 2019. Y es que no hubo recorte en sí; sucede que solo hubo una especie de transferencia de recursos y ocultamiento de otros. Por ejemplo, a la secretaría del Trabajo y Previsión Social, se le reasignaron algo así como 40 mil millones de pesos, mientras que, al Sistema Nacional Anticorrupción, no le asignaron un solo centavo. Más aun, a la secretaría de la Función Pública, le recortaron el 24 por ciento. Suponíase que se iba a reforzar el combate a la corrupción, pero no será así.

Por otro lado, la partida 3600 (comunicación social y publicidad oficial) será de 3 mil 579.45 millones de pesos, el 53 por ciento más de lo presupuestado por Peña Nieto el año pasado, que fue de dos mil 338.6 millones.

No obstante, las críticas por la distribución del presupuesto, el presidente López Obrador, aseguró que éste es equilibrado y que no afectará a instituciones como a la UNAM, la que sufrirá un recorte del seis por ciento, hecho que AMLO niega. Preocupante que el presidente mantenga una postura de tozudez, pues significa que no tiene el mínimo interés por crear un verdadero equilibrio.

Mientras tanto, el debate en la Cámara de Diputados, crece de intensidad y mucho se teme que la aplanadora de MORENA, se salga con la suya.